Agustín Ramírez cerró el juego del domingo con un golpe de 407 pies que nadie en el estadio olvidará pronto. El dominicano sacó un jonrón de walk-off en la novena entrada, remolcando a Javier Sanoja y dándole a su equipo la victoria de la manera más dramática posible.
La jugada que definió el partido
Brock Stewart le lanzó un four-seam fastball de 94.9 mph con 18.2 pulgadas de movimiento, pero Ramírez no se dejó engañar. Conectó de lleno y mandó la pelota al jardín central izquierdo con una velocidad de salida de 108.6 mph y un ángulo de 32 grados, la combinación perfecta para una línea de poder que recorrió 407 pies antes de caer al otro lado de la barda. Fue su cuarto jonrón de la temporada.
La situación no podía ser más tensa: novena entrada, Sanoja en base y el marcador apretado. Un swing de Ramírez bastó para terminar todo. El batazo al jardín central izquierdo fue limpio, sin discusión, y el estadio explotó en cuanto la pelota cruzó la cerca.
El poder dominicano en el plato
Los números de Statcast confirman que no fue suerte: 108.6 mph de exit velocity lo ubica entre los contactos más sólidos de cualquier jornada, y los 407 pies de distancia hablan de una mecánica de bateo que aprovechó cada kilómetro por hora del pitcheo de Stewart. Con este cuadrangular, Ramírez suma cuatro en la temporada y deja claro que tiene la fuerza para cambiar un juego en un solo turno al bate.
Javier Sanoja, quien anotó en la jugada, también es parte de la historia: dos peloteros que comparten raíces en el béisbol caribeño combinándose para producir el momento más importante del partido.
Cuatro jonrones en la temporada y uno de walk-off para cerrar: ese es el resumen de la noche de Agustín Ramírez.

