Elly De La Cruz arrancó la noche con todo. En la primera entrada, el campocorto dominicano le pegó un sinker de 97.8 mph a Dustin May y lo mandó al jardín central a 438 pies de distancia, anotando su jonrón número 22 de la temporada, y lo hizo precisamente en la noche en que el estadio repartía su bobblehead.
Los números que sostienen el golpe
El batazo de De La Cruz salió del bate a 112.1 mph con un ángulo de 25 grados, la combinación perfecta para una pelota que no tuvo discusión desde el momento del contacto. May intentó trabajarlo con un sinker con 15.2 pulgadas de movimiento horizontal, pero De La Cruz no perdonó: conectó de lleno y la envió a las tribunas del jardín central sin que el jardinero pudiera hacer nada más que voltear a verla caer.
Un sinker de casi 98 mph con ese nivel de movimiento es un pitcheo difícil de elevar, pero De La Cruz tiene la fuerza bruta para cambiarle el destino a cualquier lanzamiento. Los 112.1 mph de velocidad de salida lo confirman: ese número lo ubica entre los contactos más violentos que cualquier bateador puede producir en Grandes Ligas.
El contexto de la noche
Que el jonrón haya llegado en la primera entrada le dio a De La Cruz y a su equipo un inicio de energía inmediata, y el detalle del bobblehead añadió una capa de simbolismo difícil de ignorar: el estadio celebraba al dominicano con una figura de colección, y él respondió con un vuelo de 438 pies antes de que el juego terminara de calentarse.
Con 22 jonrones en la temporada, De La Cruz sigue consolidándose como una de las amenazas ofensivas más explosivas del juego, combinando velocidad, defensa y poder en un paquete que pocos campocortos en la historia han ofrecido. El dato de 438 pies habla por sí solo.

