En el noveno inning, con el juego en la balanza, Elly De La Cruz le sacó partido a un 4-Seam Fastball de 98.2 mph de Evan Phillips y lo mandó al jardín central para su jonrón número 27 de la temporada. La pelota salió a 114.1 mph y recorrió 457 pies, uno de los batazos más violentos del año en las Grandes Ligas.
Un batazo que no admite discusión
Phillips llegó al noveno con un fastball que registró 18.3 pulgadas de movimiento y una velocidad de 98.2 mph, el tipo de pitcheo que suele dominar a los bateadores en situaciones de alta presión. De La Cruz no se intimidó: conectó con un ángulo de 32 grados, la combinación perfecta entre elevación y potencia para producir un fly ball que no tuvo ninguna duda desde el momento del contacto. A 457 pies del plato, el jardín central no fue suficiente para contenerlo.
El dominicano llegó a este turno al bat con 26 jonrones en su cuenta, y eligió el momento más tenso del juego, el noveno inning ante el cerrador rival, para sumar el 27. Ese tipo de timing es el que separa a los bateadores de impacto del resto del roster.
El poder de República Dominicana en el lineup
De La Cruz sigue consolidándose como una de las presencias más peligrosas en el plato entre los peloteros dominicanos activos en la liga. Con 27 jonrones en la temporada y la capacidad de castigar pitcheos de élite como el de Phillips en situaciones de cierre, el shortstop de los Reds se perfila como uno de los nombres centrales en cualquier conversación sobre poder ofensivo en el circuito.
El dato más contundente de la noche sigue siendo ese: 114.1 mph de velocidad de salida, 457 pies de distancia, noveno inning. Difícil pedir más de un solo turno al bat.

