En la segunda entrada del juego del 24 de septiembre, Julio Rodríguez tomó un fastball de cuatro costuras de Grayson Rodriguez y lo mandó al jardín central a 451 pies de distancia, anotando también a Cal Raleigh para poner el marcador a favor de Seattle con un golpe de dos carreras.
Los números que hacen grande el cuadrangular
El bate de J-Rod salió disparado a 109.2 mph de velocidad de salida con un ángulo de 25 grados, la combinación perfecta para que la pelota viajara hasta el fondo del jardín central sin que hubiera mucho suspenso. El pitcheo que recibió no era fácil de castigar: un 4-Seam Fastball de 96.5 mph con 20.2 pulgadas de movimiento, el tipo de recta que suele dominar a los bateadores derechos e izquierdos por igual. Rodríguez no le importó nada de eso.
El dominicano llegó a este juego con 21 jonrones en la temporada y con un swing que ya en la segunda entrada mostró por qué es uno de los bateadores más peligrosos de la Liga Americana. El cuadrangular número 22 no solo sumó en el marcador; también empujó a Raleigh, que estaba en base, para convertir el turno al bate en un ataque de dos carreras desde el arranque del partido.
El contexto del golpe
Que la jugada ocurriera en la segunda entrada le da un peso particular: Seattle no esperó a que el juego se complicara para tomar ventaja. Un jonrón de dos carreras tan temprano obliga al equipo rival a remar desde el primer tercio del partido, y en septiembre, con la temporada en su recta final, cada carrera tiene un valor multiplicado.
Grayson Rodriguez, el lanzador de los Orioles, es uno de los brazos jóvenes más prometedores de Baltimore, lo que hace que el castigo de Rodríguez tenga aún más mérito. Enfrentarse a una recta de casi 97 mph con ese movimiento y depositarla a más de 450 pies es el tipo de actuación que define temporadas.
Con 22 jonrones en el calendario 2026, Julio Rodríguez sigue consolidando su lugar entre los peloteros dominicanos más impactantes de la generación actual en Grandes Ligas.

