En la cuarta entrada del lunes por la noche, Lázaro Montes tomó un fastball de cuatro costuras de Cal Quantrill y lo mandó al jardín central con una violencia que pocos bates producen: 116.1 mph de velocidad de salida, 474 pies de distancia y un ángulo de 24 grados. Con ese swing impulsó a Cal Raleigh y a Cole Young para completar un jonrón de tres carreras, el segundo de su temporada.
La jugada en detalle
Quantrill le ofreció un 4-Seam Fastball a 94.7 mph con 22.1 pulgadas de movimiento, un pitcheo que en papel debería ser difícil de elevar con tanta fuerza. Montes no lo vio así. El batazo salió con un ángulo de lanzamiento perfectamente plano para aprovechar la trayectoria: 24 grados es el rango donde la pelota viaja más lejos antes de caer, y los 474 pies confirman que el cubano encontró el punto exacto. Para contexto, la velocidad de salida de 116.1 mph lo coloca entre los contactos más duros que se han registrado en lo que va de la temporada 2026.
El ángulo cubano
Montes llegó a las Grandes Ligas cargando la expectativa que suele acompañar a los peloteros que salen de Cuba con un historial de potencia, y este jonrón es una muestra concreta de por qué esa expectativa existe. Dos jonrones en la temporada puede parecer un número modesto, pero la calidad de contacto —116.1 mph es una cifra que la mayoría de los bateadores de la liga no alcanzan ni en sus mejores swings— indica que el poder está ahí cada vez que conecta de lleno.
El pitcheo de Quantrill no fue un error evidente: 94.7 mph con más de 22 pulgadas de movimiento es un fastball competitivo. Que Montes lo haya elevado a esa distancia habla del nivel de fuerza que el cubano pone en cada turno al bate cuando lee bien la pelota.

