En la octava entrada y con el marcador apretado, Leo Bernal tomó un slider de Yovanny Cruz y lo mandó al jardín central a 424 pies de distancia, anotando a Jordan Walker y poniendo adelante a su equipo con su cuarto jonrón de la temporada.
La jugada que cambió el juego
Cruz lanzó un slider de 92.1 mph con apenas 2.4 pulgadas de movimiento, y Bernal no lo perdonó. La pelota salió del bate a 108.5 mph con un ángulo de 26 grados, trayectoria perfecta para un fly ball que no dejó dudas desde el momento del contacto. El resultado: dos carreras anotadas en la octava entrada, justo cuando el juego lo necesitaba.
El contexto lo hace más valioso: no fue un jonrón de ventaja cómoda ni un golpe cosmético en un juego decidido. Fue el hit que volteó la pizarra, el tipo de turno al bate que define temporadas y que los fanáticos recuerdan cuando llega octubre.
El orgullo panameño en el plato
Bernal lleva cuatro jonrones en lo que va de temporada, y este fue el más importante por el momento en que llegó. El panameño sigue construyendo su historia en las Grandes Ligas con contacto sólido y la capacidad de responder cuando la presión es mayor. Un slider de 92 mph en la octava entrada de un juego cerrado no es el pitcheo que uno quisiera ver en ese momento, pero Bernal lo convirtió en el swing de la noche.
Con 108.5 mph de velocidad de salida y 424 pies recorridos, este jonrón queda entre los más poderosos que ha conectado en su carrera según los datos de Statcast disponibles para esta jugada.

