En la tercera entrada, Luisangel Acuña le sacó partido a un sinker de Jose Quintana y mandó la bola al jardín central con todo. El venezolano conectó su segundo jonrón de la temporada, un vuelo solitario que recorrió 406 pies y salió del bat a 107.8 mph.
Los números que sostienen el golpe
Quintana le lanzó un sinker de 89.6 mph con 16.1 pulgadas de movimiento, pero Acuña lo encontró en el ángulo justo: 22 grados de elevación, suficiente para que la pelota trazara una línea limpia hacia el centro y se fuera al otro lado de la barda. Una velocidad de salida de 107.8 mph no deja mucha discusión sobre el contacto; fue un golpe sólido de principio a fin.
El sinker con ese nivel de movimiento horizontal suele generar contacto débil hacia el suelo, que es exactamente el objetivo del lanzador. Acuña no cayó en la trampa: mantuvo las manos dentro de la pelota y la elevó lo suficiente para que el resultado fuera un jonrón al jardín central, no un rodado al cuadro.
El ángulo venezolano
Luisangel Acuña lleva el apellido más reconocible del béisbol venezolano moderno, y cada jonrón suma a su propia historia dentro de las Grandes Ligas. Este segundo cuadrangular del año llegó en septiembre, la recta final de la temporada, cuando los equipos definen rosters y los peloteros jóvenes buscan dejar huella antes del invierno. Un batazo de 406 pies contra un lanzador zurdo experimentado como Quintana es exactamente el tipo de momento que construye reputación.
El dato más fuerte de la noche para Acuña es simple: 107.8 mph de exit velocity y 406 pies de distancia. Eso no se discute.

