Durante la postemporada más vista del año, Alex Call, outfielder de los Dodgers de Los Ángeles, publicó un tuit que incomodó a MLB y a sus broadcasters: pidió, en público y con nombre propio, que retiren los anuncios de contenido sexual de las transmisiones de playoffs. El motivo fue personal y directo: quería ver los juegos con su hijo pequeño y no pudo justificar lo que aparecía en pantalla. Es el tipo de reclamo que miles de fans piensan y casi ningún jugador activo se atreve a hacer.
El tuit que MLB preferiría no haber leído
La declaración de Call llegó el 14 de octubre de 2026, con los playoffs en plena marcha y las audiencias de transmisión en sus picos más altos del año. No fue un comunicado, no fue una conferencia de prensa: fue un tuit desde su cuenta personal, sin filtros de relaciones públicas y sin que nadie se lo pidiera. Eso le da un peso distinto al reclamo.
Que un jugador activo, con contrato vigente en uno de los clubes más visibles de la liga, critique públicamente la política publicitaria de MLB no es algo que pase todos los días. Los peloteros suelen mantenerse al margen de estos temas — al menos en público.
El problema que la liga no quiere nombrar
MLB lleva años posicionando el béisbol como un deporte familiar. Sus campañas de marketing hablan de tradición, de padres e hijos, de la experiencia del estadio. Pero la publicidad que aparece en las transmisiones nacionales de playoffs no siempre respeta ese mismo marco: los anuncios los controlan los broadcasters (las cadenas de televisión y las plataformas de streaming que pagan millones por los derechos), y MLB tiene una influencia limitada — o al menos eso es lo que arguye la liga cuando el tema sale a flote.
El reclamo de Call apunta exactamente a esa grieta: entre el béisbol que la liga vende y el producto que el fan recibe en su sala. Y lo hace desde el lado más difícil de ignorar — el de un padre que quiso compartir los playoffs con su hijo y se encontró con contenido que no supo cómo explicarle.
No hay cifras públicas sobre cuántos anuncios de este tipo se transmiten por juego ni qué porcentaje del inventario publicitario representa. Lo que sí existe es una queja concreta, en tiempo real, firmada por un jugador de los Dodgers durante la postemporada. Eso es más que suficiente para que la liga tenga que responder.
¿Le importará a MLB?
La presión real sobre MLB vendría si más jugadores, managers o figuras del juego se suman al reclamo. Un tuit solo, por más ruido que haga en redes, rara vez mueve políticas publicitarias que involucran contratos televisivos de miles de millones de dólares.
Pero el momento importa. Los playoffs concentran la audiencia más amplia del béisbol en todo el año — familias incluidas. Si hay un momento en que MLB debería tener más cuidado con lo que aparece en pantalla, es exactamente este. Call eligió el momento más visible para decirlo en voz alta, y eso es difícil de ignorar sin costo.
Por ahora, ni MLB ni los broadcasters involucrados han respondido públicamente al tuit. La pelota está en su cancha.
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