Andrés Muñoz llegó al octavo inning con los Mariners perdiendo terreno en la carrera Wild Card y salió con su cuarta victoria de la temporada. El sinaloense de Los Mochis lanzó 1.1 entradas sin carreras la noche del 1 de agosto para sellar el triunfo 4-3 de Seattle sobre los Twins en T-Mobile Park. El registro de Muñoz queda en 4-4 con 3.86 ERA — números que cuentan una historia más complicada detrás del resultado de esta noche.
El partido que los Mariners necesitaban ganar
Seattle llegó a esta serie contra Minnesota habiendo ganado apenas tres de sus últimos once juegos. Cuatro juegos bajo.500 y con el deadline de intercambios a 72 horas, cada victoria tenía peso de postemporada anticipada.
El héroe ofensivo fue Randy Arozarena. El jardinero cubano con ciudadanía mexicana llegó a base tres veces y anotó tres de las cuatro carreras de Seattle, incluyendo la del triunfo en el noveno inning tras un doble al jardín izquierdo. En lo que va de 2026, Arozarena batea.278 con.816 de OPS, 13 jonrones y 20 bases robadas en 101 juegos — fue All-Star por tercera ocasión en su carrera en el juego celebrado el 14 de julio en Filadelfia.
Muñoz entró con dos outs en el octavo y cerró el trabajo en el noveno, protegiendo la ventaja mínima hasta que Arozarena produjera la carrera definitiva. El triunfo rompe una racha de tres derrotas seguidas y, al menos por una noche, devuelve el optimismo a Seattle antes de que llegue la fecha límite para mover piezas.
El registro de Muñoz en 2026: los ponches están ahí, los hits también
La actuación del 1 de agosto fue exactamente el Muñoz que Seattle necesita ver más seguido. Pero la temporada completa cuenta otra historia: su ERA está en 5.40 y su WHIP en 1.37, sus números más altos desde que se estableció como cerrador. En 2025 fue diferente — 1.73 ERA, 38 salvamentos y 83 ponches en 62.1 entradas, All-Star por segunda temporada consecutiva.
El slider es el hilo central de la regresión. En 2025, los rivales bateaban.109 de promedio y.133 de slugging contra ese pitcheo; en 2026, ambas cifras subieron a.161 y.339, respectivamente. Muñoz lo usa en el 55.6% de sus lanzamientos, así que cualquier ajuste del bateador a ese pitcheo golpea directo en los resultados.
Lo que no ha cambiado: los ponches. Con 13.5 por cada nueve entradas, está en el mejor registro de su carrera en esa categoría. Su exit velocity promedio de 87.7 mph y su wOBA de.272 (Statcast 2026) sugieren que el contacto que ceden no es tan duro — el problema ha sido que ese contacto cae en momentos costosos. Las cinco anotadas por San Diego el 15 de abril todavía pesan en la línea de ERA.
Los Mariners le ejercieron la opción de 6 millones de dólares para 2026, con opciones adicionales de 8 millones para 2027 y 10 millones para 2028. La apuesta sigue en pie. Muñoz tiene 27 años y la materia prima para regresar a lo que mostró la temporada pasada.
Lo que viene para Seattle
El lunes 4 de agosto es el deadline de intercambios. Los Mariners están cuatro juegos bajo.500, persiguiendo un lugar de Wild Card contra rivales que no se han detenido. Una victoria como la del 1 de agosto no resuelve el problema de rachas, pero sí demuestra que el equipo puede competir cuando Muñoz y Arozarena aparecen al mismo tiempo.
Si Muñoz logra estabilizar su ERA en el tramo final de la temporada, Seattle tendrá el arma de relevo que necesita para una postemporada. Si la irregularidad continúa, el argumento para reforzar el bullpen antes del cierre del mercado se hace más fuerte. Por ahora, el registro marca 4-4 y una racha cortada. Suficiente para la noche del viernes.
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