Tres aperturas. 18.0 entradas lanzadas, 21 ponches y apenas 2 carreras permitidas. Blake Snell regresó del IL el 11 de agosto de 2026 y desde entonces luce como el lanzador que los Dodgers de Los Ángeles necesitan para octubre — no el que estuvo en rehabilitación en Triple-A ni el que fue golpeado por cinco carreras en su debut de temporada. El problema es que solo hay cuatro aperturas de muestra en todo el año, y la postemporada no espera a nadie.
Una racha que no se veía venir tan limpia
Cuando los Dodgers reactivaron a Snell el 11 de agosto, la expectativa era prudente: ver si el brazo respondía tras la cirugía de extracción de cuerpos sueltos en el codo. Lo que llegó fue otra cosa. Su primera apertura ante los Reales de Kansas City terminó con 10 ponches en 84 lanzamientos, igualando el máximo de un abridor de Los Ángeles en un juego durante la temporada 2026. Los Dodgers ganaron 5-4.
Las dos salidas siguientes confirmaron que no fue un flash: 6.0 IP, 2 H, 1 R y 5 K la segunda vez; 6.0 IP, 2 H, 0 R y 6 K la tercera, el 23 de agosto ante los Piratas de Pittsburgh. Seis entradas en cada salida, sin excepciones. No es un pitcher tantando el agua — es un pitcher en ritmo.
Lo que hace la racha más llamativa es lo que dice Statcast sobre la calidad del contacto que está permitiendo. Según los datos de Baseball Savant, <a href=’https://baseballsavant.mlb.com/savant-player/605483′>Blake Snell</a> promedia una velocidad de salida de solo 82.8 mph en su contra — mientras más baja esa cifra, más suave le están pegando — y tiene 0% de barriles permitidos en lo que va de 2026. Su xERA de 2.16 dice que la efectividad que le corresponde por calidad de contacto es casi un punto y medio mejor que su ERA real de 3.60.
El brazo está ahí. La duda siempre fue la disponibilidad
Snell firmó con los Dodgers antes de la temporada 2025 por cinco años y 182 millones de dólares. No fue una apuesta ciega: en 2025 tuvo ERA de 2.35 en temporada regular y fue pieza en la postemporada del campeonato de la Serie Mundial. El nivel, cuando está en el montículo, ha estado siempre. El historial de lesiones es la otra cara de esa moneda.
En 2026 tuvo dos lesiones distintas — y mezclarlas es el error más fácil de cometer. Primero, fatiga en el hombro izquierdo que retrasó su debut hasta mayo. Cuando finalmente salió, los Bravos le sacaron cinco carreras en tres entradas. Poco después vino la segunda: cuerpos sueltos en el codo, cirugía, IL de 60 días y cuatro o cinco aperturas de rehabilitación con el Oklahoma City de Triple-A antes de que Los Ángeles lo reactivara.
Antes de regresar al montículo, Snell declaró a FOX Sports que se sentía «It’s the best I’ve felt in three years, by far» — ‘es lo mejor que me he sentido en tres años, por mucho’ — doce días antes de su primera apertura de regreso el 11 de agosto. Los números de esas tres salidas no contradicen esa sensación.
El contexto de equipo empuja la apuesta. Los Dodgers llegaron al 23 de agosto con el mejor récord de la Liga Nacional y una ventaja de ocho juegos en el Oeste. Incorporaron a Tarik Skubal en la fecha límite de cambios, formando una rotación con dos ganadores del Cy Young. Si Snell aguanta, tienen el 1-2 que cualquier equipo envidiaría en postemporada. El ‘si’ sigue siendo enorme: desde el inicio de la temporada 2024 acumula apenas 32 aperturas en total.

