El domingo 23 de agosto de 2026, los Cubs de Chicago aplastaron a los Marineros de Seattle 19-2 en el T-Mobile Park. Bryce Miller se convirtió en el primer pitcher desde George Van Haltren de los Brooklyn Ward’s Wonders de 1890 en perder dos aperturas consecutivas por una diferencia de 17 o más carreras — una brecha de 136 años entre un lanzador del béisbol moderno y uno de una liga que existió solo un año. Lo más extraño de todo: Statcast dice que Miller lanza mejor de lo que el marcador sugiere.
Lo que pasó el domingo en Seattle
Miller llegó al quinto inning con siete boletos entregados — el peor número de su carrera — antes de que el manager Dan Wilson lo sacara del juego. En el tercer inning, con dos outs, dos strikes y las bases llenas, Ian Happ conectó un grand slam al poste del foul en el jardín derecho. Su jonrón 22 de la temporada. Cinco carreras impulsadas para Happ solo en esa entrada.
Cuando el bullpen tomó el relevo, el colapso siguió. Pedro Ramírez pegó otro grand slam en el octavo inning, esta vez contra el receptor suplente Jhonny Pereda — uno de los improvisados que los Marineros tuvieron que poner en el montículo porque ya no quedaban brazos disponibles. También cinco impulsadas para Ramírez. El partido terminó 19-2.
ESPN Insights publicó el dato que puso el partido en perspectiva histórica: la última vez que un pitcher perdió dos aperturas seguidas con su equipo perdiendo por al menos 17 carreras en cada una, fue George Van Haltren con los Brooklyn Ward’s Wonders en 1890. Esa franquicia jugó un solo año, en la Players’ League — una liga rival que existió apenas una temporada y que MLB y la mayoría de los historiadores reconocen como liga mayor. Van Haltren fue 15-10 ese año lanzando y bateando.335 en el jardín. Hoy nadie lo recuerda. Bryce Miller acaba de compartir el récord con él.
Una temporada partida en dos
La historia de 2026 para <a href=’https://baseballsavant.mlb.com/savant-player/682243′>Bryce Miller</a> tiene un quiebre claro. Volvió de una lesión en el oblicuo izquierdo el 13 de mayo y sus primeras nueve aperturas fueron sobresalientes: ERA de 1.71, control élite, el tipo de rendimiento que hacía pensar en un as del futuro para Seattle.
Luego algo cambió. En sus últimas cinco salidas, Miller registra un ERA de 5.81. El mismo pitcher, el mismo año, dos versiones completamente distintas. Él mismo lo describió así en declaraciones a MLB.com: «If I split my season so far into halves, the first half of my season, a lot of things went my way, and the second half, things haven’t» (si parto mi temporada en dos mitades, en la primera las cosas me salieron bien; en la segunda, no).
Sobre lo que necesita corregir, Miller había dicho antes de este inicio: «I’ve got to be better at the beginning of the game and get off to a better start» (tengo que ser mejor desde el inicio del juego y arrancar de manera diferente). El domingo no lo logró: los siete boletos llegaron antes del quinto inning.
La caída de Miller coincide con el colapso general del pitcheo de Seattle. Con el marcador final de este domingo, los Marineros cayeron a 62-69, tres juegos detrás de Houston en la División Oeste de la Liga Americana y tres juegos atrás del último lugar de wild card. Lookout Landing, el sitio de cobertura más cercano al equipo, los describió como ‘el peor cuerpo de pitcheo del béisbol en los últimos dos meses’.
La paradoja: los números reales no coinciden con el marcador
Lo que hace especialmente frustrante la situación de Miller — para él y para los fans de Seattle — es que Statcast cuenta una historia diferente a la del récord histórico. Su xERA de 3.03, que mide la efectividad que le correspondería por la calidad del contacto que permite, está en el percentil 87 de MLB. Eso es nivel de as.
La velocidad de salida que permite promedia 87.6 mph — mientras más baja esa cifra, más suave le pegan. Su control está en el percentil 97: casi nadie en las Grandes Ligas entrega menos boletos en condiciones normales. Y su giro de recta, que promedia 2504 rpm a 95.4 mph, está en el percentil 92.
El domingo fue la excepción brutal a todos esos promedios: siete boletos en menos de cinco innings, la antítesis de lo que Statcast describe como su identidad como pitcher. Un solo juego catastrófico en el peor momento posible.
Los números detrás
<h2>Los números detrás</h2> <p>La efectividad de Bryce Miller en 2026 se ve peor de lo que ha lanzado: Statcast dice que le correspondía menos. Los números:</p> <ul> <li>16 aperturas y 89.2 entradas en 2026</li> <li>Efectividad (ERA): 3.71 · WHIP 1.09</li> <li>87 ponches contra 18 boletos (poncha al 24.6% de los bateadores que enfrenta)</li> <li>xERA: 3.03 (la efectividad que le correspondía por la calidad del contacto que permite)</li> <li>Recta promedio: 95.4 mph con 2504 rpm de giro</li> <li>Whiff: 25.9% de los swings en su contra se van al aire</li> <li>Los bateadores le batean para.221</li> <li>Velocidad de salida que permite: 87.6 mph (mientras más baja, más suave le pegan)</li> <li>Barriles que permite: 7.3%</li> </ul> <p>Cómo se compara con el resto de MLB:</p> <ul> <li>xERA: percentil 87</li> <li>Control (BB%): percentil 97 (élite)</li> <li>Giro de recta: percentil 92 (élite)</li> <li>xwOBA en contra: percentil 87</li> <li>Contacto suave que permite: percentil 75</li> <li>Hard hit evitado: percentil 84</li> </ul>

