Cal Raleigh, el mismo catcher que el año pasado conectó 60 jonrones y casi se lleva el MVP de la Liga Americana, salió del Yankee Stadium el martes con una declaración que lo resume todo: ‘I’m awful. That starts with me.’ Los Mariners cayeron 4-1 ante los Yankees, su quinta derrota consecutiva y decimocuarta en sus últimos 19 juegos, y la estrella de Seattle decidió no buscarle excusa a nada. Su OPS en 2026 es.571 — más de 300 puntos por debajo de los.948 con que cerró la temporada pasada.
La declaración más cruda de la temporada
Raleigh habló ante los medios después del juego sin rodeos. Sus palabras, recogidas por el beat writer Ryan Divish y confirmadas por MLB.com, fueron exactas:
«It starts with me. I’m awful. It is what it is. I have to find a way to be better and help the guys along. We just have to play better, ultimately. We are playing very bad baseball in every facet of the game», dijo Raleigh en declaraciones post-juego recogidas por MLB.com el 11 de agosto de 2026.
No es retórica de vestuario. En sus últimos ocho juegos previos al martes, Raleigh fue 0-for-32 con 15 ponches. El martes ante Nueva York sumó cuatro turnos al bate, cero hits y dos ponches más. Su tasa de ponches en 2026 es del 32%, la séptima más alta entre todos los bateadores con al menos 350 turnos al bate en las Mayores.
Del récord histórico al colapso: los números que no cuadran
Para entender el tamaño de la caída hay que poner los dos años uno al lado del otro. En el juego 86 de la temporada 2025, Raleigh bateaba.271 con 35 jonrones y 74 impulsadas, según ESPN Research. Ese mismo punto en 2026:.159 de average, 12 jonrones y 43 impulsadas. Los 60 cuadrangulares con que cerró 2025 rompieron el récord absoluto para un catcher y para cualquier bateador ambidiestro en la historia de MLB. Este año, con ese mismo swing, no está encontrando la pelota.
El manager Dan Wilson movió a Raleigh del segundo al cuarto lugar en el orden de bateo buscando encenderlo. No ha funcionado. El equipo lleva semanas probando ajustes de lineup sin que las variables cambien de manera consistente.
Lo que sí cambió es el contexto colectivo. Seattle firmó en el offseason al primera base Josh Naylor por 5 años y 92.5 millones de dólares. Naylor lleva solo 10 jonrones y un OPS de.700 en 111 juegos — muy lejos del impacto que se esperaba de esa inversión. Julio Rodríguez, el jardinero central de la franquicia, también vio caer su OPS de.798 a.746. El problema no es solo Raleigh; es que los tres pilares del ataque están rindiendo por debajo de lo esperado al mismo tiempo.
¿Qué tan lejos están de la postemporada?
Seattle cerró el martes con marca de 56-64, a 4.5 juegos del liderato del Oeste de la Liga Americana y a 4 juegos del último comodín disponible. No están eliminados — la Liga Americana sigue lo suficientemente abierta para que la distancia sea recuperable — pero el calendario no perdona: vienen más juegos ante los Yankees y los Astros de Houston, dos de los equipos más fuertes de la conferencia.
El martes, Ryan Weathers lanzó para Nueva York y mantuvo a Seattle en blanco con un hit hasta el sexto inning. Ryan McMahon y Trent Grisham conectaron sencillos de dos carreras en el séptimo para definir el 4-1. El pitcheo de los Mariners no fue el problema de esa noche; el ataque tampoco apareció.
Raleigh tiene 26 años y un contrato largo por delante con la franquicia. Su declaración del martes dice algo importante sobre su carácter: no buscó excusas, no culpó al calendario ni al estadio contrario. Se puso al frente. Ahora la pregunta que Seattle necesita responder con urgencia es si ese liderazgo se puede traducir en hits, porque agosto no espera a nadie.
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