El contraste extremo
Steve Cohen compró los Mets de Nueva York en 2020 por 2,400 millones de dólares. Cinco años después, el equipo vale 3,500 millones según las valuaciones de la industria. Pero Cohen, con su fortuna personal de 23,000 millones de dólares, posee una riqueza casi siete veces mayor que el valor total del club que dirige. Es un contraste que no tiene paralelo real en las Grandes Ligas.
Para dimensionarlo: Hal Steinbrenner, dueño de los Yankees de Nueva York, tiene una fortuna estimada que es trece veces menor que la de Cohen. Eso significa que cuando Cohen decide invertir en el mercado de agentes libres, opera desde un lugar financiero completamente distinto al de sus competidores.
El gasto sin límite aparente
En el invierno 2024-2025, los Mets de Nueva York gastaron 1,600 millones de dólares en nómina. No es una cifra aislada: es el reflejo de una estrategia donde el propietario tiene capacidad de absorber pérdidas operacionales que ahogarían a otros dueños. Cuando Cohen firma a un pelotero por 765 millones de dólares a diez años, como hizo con Juan Soto en 2024, no está pidiendo prestado ni comprometiendo el flujo de caja del equipo de manera existencial. Simplemente está gastando una porción de su fortuna personal.
Eso genera una dinámica nueva en el mercado de agentes libres. Otros dueños tienen que calcular retorno sobre inversión, años de amortización, riesgo de lesiones. Cohen tiene que calcular si quiere hacerlo. La diferencia es fundamental.
El negocio que crece más allá del beisbol
El 1 de diciembre de 2025, Cohen ganó la licencia de casino para Metropolitan Park, su proyecto de 8,100 millones de dólares que se construirá sobre los estacionamientos del Citi Field. No es un detalle menor: muestra que para Cohen, los Mets de Nueva York son parte de un ecosistema empresarial más amplio. El equipo es el ancla de un proyecto que va más allá del beisbol.
Eso también cambia el cálculo. Un dueño que solo tiene beisbol necesita que el equipo sea rentable o al menos que no sangre dinero. Un dueño que está desarrollando un complejo de entretenimiento multimillonario puede permitirse años de gastos elevados en nómina si eso atrae turismo, inversionistas y visibilidad hacia el proyecto mayor.
El pasado que sigue siendo presente
En 2013, el fondo de inversión de Cohen, SAC Capital, se declaró culpable de tráfico de información privilegiada. La firma pagó 1,800 millones de dólares en multas. Fue un escándalo corporativo de magnitud, pero Cohen continuó operando y acumulando riqueza. Cuando compró los Mets siete años después, ese antecedente no frenó su entrada a la Liga. La MLB lo aprobó.
Ese historial importa porque explica parte de quién es Cohen como inversionista: alguien acostumbrado a operar en territorios grises, a pagar multas enormes y seguir adelante, a escalar su fortuna sin que los obstáculos regulatorios lo detengan. Eso no es un juicio moral; es una descripción de su trayectoria.
Por qué sigue importando en 2026
La asimetría entre la fortuna de Steve Cohen y el valor de los Mets de Nueva York es un dato que define cómo se juega el beisbol moderno. Otros dueños tienen que elegir entre gastar en nómina o invertir en infraestructura. Cohen puede hacer ambas cosas simultáneamente. Otros equipos compiten dentro de límites presupuestarios reales. Los Mets de Nueva York compiten dentro de los límites que Cohen decide.
Eso no garantiza campeonatos: los Mets no han ganado una Serie Mundial desde 1986, y la nómina de 1,600 millones en 2024-2025 no los llevó a eso. Pero sí garantiza que el equipo puede mantener una presión constante en el mercado, que puede corregir errores sin colapsar financieramente, y que mientras Cohen siga acumulando riqueza, los Mets de Nueva York seguirán siendo un actor diferente en el juego.
El dato: Steve Cohen tiene una fortuna personal de 23,000 millones de dólares, casi siete veces mayor que la valuación de los Mets de Nueva York de 3,500 millones.
Datos de propiedad verificados al 2026-08-12.

