Dave Roberts ya no lo llama bache. El manager de los Dodgers de Los Ángeles admitió este 29 de agosto que la crisis ofensiva del equipo lleva dos meses y que está buscando soluciones, incluyendo posibles cambios en la alineación. Desde el 1 de julio, Los Ángeles tiene un wRC+ de 91 —o sea, producen 9% menos de lo que se esperaría de un equipo promedio— y rankean en el puesto 21 de las Grandes Ligas, empatados con los Mariners de Seattle.
Los números que Roberts ya no puede ignorar
En agosto, los Dodgers promedian solo 4.13 carreras por juego, con un wRC+ de 94 que los ubica en el puesto 20 de MLB. Desde julio 1, el equipo es 24-23: apenas sobre.500 en un tramo de dos meses para un club que arrancó la temporada como favorito al banderín de la Liga Nacional.
Los que más duelen son los nombres que deberían cargar la ofensiva. Kyle Tucker batea.192/.267/.308 en agosto, con un wRC+ de 58 —o sea, produce 42% menos de lo que se espera de un bateador promedio— y llegó a ir 0-para-19 en la serie en casa contra Milwaukee. Freddie Freeman no tiene jonrones en el mes y registra un wRC+ de 77. Teoscar Hernández, 80. Tommy Edman, 80. No es uno: es la alineación completa.
El ajuste más visible que intentó Roberts fue el 12 de agosto, cuando movió a Freeman al segundo turno al bate, directo detrás de Ohtani. Freeman llegaba a ese día bateando.307/.380/.475 con 15 jonrones y un wRC+ de 137 en temporada; la lógica era buena. Pero la ofensiva no respondió. El equipo anotó más de cuatro carreras solo tres veces en sus últimos 11 juegos hasta esta fecha.
El problema que va más allá del slump
La caída tiene una causa identificada. Los pitchers rivales han comenzado a atacar a los Dodgers con más rectas —más fastballs— y el equipo lleva casi diez semanas sin encontrar el ajuste. Desde junio, el porcentaje de slugging del equipo cae de.409 (puesto 18 de MLB) a.390 en julio, puesto 21. No es fatiga de temporada: es un equipo que perdió la pelea táctica y no ha podido recuperarla.
A eso se suma el contexto del pitcheo propio: Blake Snell, Tyler Glasnow y Ohtani —como lanzador— están fuera o limitados, y el bullpen con Edwin Díaz irregular ha complicado los juegos que la ofensiva deja cerrados. Los Dodgers perdieron tres de cuatro ante Milwaukee, anotaron solo 10 carreras en toda esa serie y cedieron la mejor marca de la Liga Nacional a los Brewers, que ahora les llevan 2.5 juegos en ese rubro.
La buena noticia para el dueño del palco: los Dodgers siguen liderando el NL West por margen cómodo. Pero la defensa del título se juega en octubre, y llegar a la postemporada con una ofensiva en el puesto 21 de MLB es una conversación que Roberts ya no puede posponer.
Septiembre como diagnóstico real
‘Estoy tratando de encontrar soluciones’, dijo Roberts según reportó @DodgersBeat este 29 de agosto. No anunció cambios concretos de nombres ni posiciones —cuidado con ese claim— pero la sola admisión pública de que el problema lleva dos meses dice mucho de un manager que suele proteger su vestuario.
Lo que viene en septiembre no es solo la pelea por el mejor récord de la NL: es el termómetro real de si estos Dodgers pueden volver a ser el equipo que ganó los dos últimos campeonatos, o si llegará octubre con la misma alineación que no pudo anotar cuatro carreras en la mayoría de sus juegos de agosto. Roberts tiene las piezas; la pregunta es si tiene el ajuste.

