Es todo un show ver a Jacob deGrom, a sus 37 años, lanzando como si el tiempo no hubiera pasado. Como si las lesiones, las cirugías, las dudas y los años de rehabilitación no fueran más que un mal sueño. Como si todavía fuera aquel joven prodigio que llegó a las Grandes Ligas sin mucho ruido y, en poco tiempo, se convirtió en uno de los mejores lanzadores del planeta.
El miércoles por la noche, deGrom estuvo a seis outs de lograr un juego sin hits contra los Orioles de Baltimore. Llevaba siete entradas impecables, retirando a los primeros 18 bateadores que enfrentó antes de otorgar una base por bolas. Luego, en la octava, Colton Cowser rompió el hechizo con un sencillo al jardín derecho.
Los Rangers ganaron 7-0. DeGrom terminó con siete ponches, dos bases por bolas y una línea que parece sacada de su mejor época: 7 IP, 1 H vs 24 oponentes. Pero no estamos en 2018. No es 2021. Esto es 2025, y Jacob deGrom no solo está de vuelta, sino que está lanzando como un candidato al Cy Young después de una segunda cirugía Tommy John.
La resiliencia de un as legítimo
La historia de deGrom en los últimos años ha sido una montaña rusa de emociones. En junio de 2023, los Rangers anunciaron que necesitaría otra reconstrucción de ligamento. Para un lanzador que ya había superado una primera cirugía en 2010, esto podría haber sido el final. Muchos lo dieron por terminado.
Pero se trata de deGrom.
Regresó en septiembre de 2024, probando que aún le sobraba estamina para ejecutar pitcheos de calidad. Y ahora, en 2025, está demostrando que aún puede ser dominante.
Sus números este año (8-2, 2.08 ERA, 94 ponches en 95 ⅓ IP) son dignos del Regreso del Año en la Liga Americana. Más allá de las estadísticas, es impresionante ver cómo se está reinventando.
El arte de adaptarse
Si comparamos el deGrom de 2025 con el de sus años de gloria (2018-2021), encontramos ajustes fascinantes:
Velocidad: Su recta promedia 97.3 mph, apenas por debajo de los 98-99 mph de su mejor momento, pero aún letal.
Comando: Solo 1.89 BB/9, mejor que en varias de sus temporadas con los Mets.
Eficiencia: Está lanzando más strikes (65% de strikes al primer pitcheo), lo que le permite trabajar más profundo en los juegos.
Por ahora, lo más interesante es cómo ha cambiado su enfoque. Antes, deGrom era imbatible con la recta y el slider. Ahora, está mezclando más cambios de velocidad y ubicación, engañando a los bateadores sin depender exclusivamente de la potencia.
Comparando épocas: ¿Es este el mismo deGrom?
Vamos a los números reveladores:
| Temporada | ERA | K/9 | BB/9 | HR/9 | WHIP | WAR |
| 2018 | 1.70 | 11.1 | 1.9 | 0.4 | 0.91 | 9.0 |
| 2021 | 1.08 | 14.2 | 1.1 | 0.5 | 0.55 | 4.9 |
| 2025 | 2.08 | 8.8 | 1.8 | 0.8 | 0.92 | 2.4 |
Ahí podemos ver la evolución y algunas diferencias notables. El deGrom de 2021 fue quizás el mejor lanzador de la historia en una primera mitad de temporada. Pero el de 2025 es más experimentado, más eficiente y, a pesar de los años, está demostrando durabilidad. Esa capacidad, en muchos sentidos, lo hace aún más difícil de derribar.
El legado de un hombre que se niega a rendirse
Cuando Cowser conectó ese sencillo en la octava, deGrom ni siquiera se inmutó. Siguió lanzando. Siguió compitiendo. Porque eso es lo que hace.
No sabemos cuánto tiempo le queda. No sabemos si volverá a ganar un Cy Young. Pero lo que sí sabemos es esto: Jacob deGrom es una de las historias más inspiradoras del béisbol moderno. Un hombre que ha sido derribado una y otra vez, y que cada vez se levanta más fuerte.
Mientras suba a la lomita, seguirá siendo peligroso. Porque algunos lanzadores traen esa indescriptible grandeza al juego. Otros se hacen grandes. Y unos pocos, como deGrom, simplemente son grandes, sin importar los desafíos que le traiga el destino.
Los Rangers lo saben. Los aficionados lo saben. Y los bateadores, aunque no quieran admitirlo, también lo saben.
Jacob deGrom ha regresado. Y todavía es un problema para descifrar sus pitcheos.

