La fracción que se convirtió en mayoría
En 1973, un grupo de inversores pagó 10 millones de dólares por los Yankees de Nueva York. La cifra era considerable para la época. Pero lo que pasó dentro de ese grupo fue lo que cambió la historia del deporte profesional estadounidense.
George Steinbrenner puso apenas 168,000 dólares de su propio bolsillo. Menos del 2% del total. Y terminó con el 57% del equipo.
No fue magia ni suerte. Fue estructura. Steinbrenner negoció una posición que le permitió controlar las decisiones operativas con una inversión de capital mínima. Mientras otros socios aportaban dinero, él aportaba control. Es el apalancamiento en su forma más pura: usar una fracción pequeña de dinero para obtener una mayoría de poder.
Lo que pasó después
Durante los 37 años siguientes, Steinbrenner transformó los Yankees de Nueva York en la máquina más exitosa del deporte profesional. No solo en ganancias: también en campeonatos. Ganó 4 Series Mundiales bajo su mando. Llevó a la franquicia de un estado de decadencia a ser sinónimo de éxito.
Pero el valor real estaba en otro lado. Los 10 millones de dólares que el grupo pagó a CBS en 1973 eran una inversión. Como toda inversión, crecería.
Hoy, casi 53 años después, Forbes valuó a los Yankees de Nueva York en 8,500 millones de dólares en marzo de 2026. Es el equipo más valioso de las Grandes Ligas por 29 años consecutivos. El crecimiento es exponencial: de 10 millones a 8,500 millones.
Y Steinbrenner —quien falleció en 2010— dejó su participación mayoritaria a su hijo Hal Steinbrenner, que continúa operando la franquicia con la misma estructura de control que su padre estableció hace más de cinco décadas.
Por qué esto importa ahora
La historia de los Yankees de Nueva York no es un cuento de riqueza personal. Es una lección sobre cómo funciona la propiedad deportiva en Norteamérica. Cuando un dueño compra una franquicia, no está comprando solo un equipo de beisbol. Está comprando un activo que crece con el tiempo, que genera ingresos por transmisión televisiva, venta de boletos, mercancía y derechos de nombre de estadio.
George Steinbrenner entendió eso en 1973. Invirtió poco dinero pero obtuvo control total sobre cómo esos ingresos se gestionarían. Fue una apuesta a que el valor de una franquicia de Grandes Ligas solo podía crecer.
Esa apuesta funcionó. Y 53 años después, los Yankees de Nueva York siguen siendo el ejemplo más claro de cómo una inversión pequeña, estructurada correctamente, puede convertirse en un imperio valuado en miles de millones.
Para los propietarios de hoy, la lección es la misma: la propiedad deportiva es una inversión de largo plazo, no un gasto. Los números lo confirman cada vez que Forbes publica sus valuaciones anuales.
El dato: George Steinbrenner invirtió 168,000 dólares en 1973 (menos del 2% de la compra) y terminó con el 57% de los Yankees, que hoy valen 8,500 millones de dólares.
Datos de propiedad verificados al 2026-08-12.

