Jefferson Rojas lleva dos juegos en la Liga Dominicana (LIDOM) con los Gigantes del Cibao y ya tiene cuatro hits, dos jonrones y un OPS de 2.054. Pero la noticia más relevante no salió del box score: salió de una pregunta sencilla en el dugout. Cuando le preguntaron si los Mets le habían dicho cuánto tiempo va a jugar winter ball, Rojas respondió que todavía no. Eso, con el deadline del Rule 5 Draft el 17 de noviembre encima, no es un detalle menor.
Lo que dijo Rojas después del juego
La entrevista fue el sábado 17 de octubre, después de que Rojas destrozara a los Tigres del Licey en el Estadio Quisqueya Juan Marichal. Tres hits en cuatro turnos, dos jonrones, tres carreras impulsadas, tres anotadas, una base por bolas y un robo. Los Gigantes ganaron 7-1 y Rojas fue la historia.
«Todavía no me han dado una fecha exacta, pero aquí estamos abiertos a lo que sea», dijo Rojas en la entrevista post-juego con @RichardBazil, compartida por @Masterflip_ en X el 18 de octubre de 2026. La frase es corta, pero lo que dice es preciso: su participación en la LIDOM es indefinida y la organización la está manejando a su discreción.
Por qué importa el silencio de los Mets
El uso del winter ball como herramienta de desarrollo es estándar en MLB. Los equipos deciden cuánto tiempo juegan sus prospectos según el workload acumulado en la temporada regular, la necesidad de at-bats adicionales y, sobre todo, lo que quieren trabajar técnicamente. No hay nada raro en que Rojas no tenga fecha.
Lo que le da peso a la ambigüedad es el contexto: los Mets tienen hasta el 17 de noviembre de 2026 para añadir a Rojas a su roster de 40 hombres y protegerlo del Rule 5 Draft, que se celebra el 9 de diciembre. Si no lo agregan, cualquier otro equipo puede reclamarlo por 100 mil dólares. Dado que Rojas llegó al equipo rankeado como el prospecto número 68 de toda la MLB, protegerlo es prácticamente obligatorio — pero el timing de cuándo sale de la LIDOM para afinar esa logística todavía está en el aire.
Su temporada 2026 ya justificaba la protección antes de que pisara Santo Domingo:.274/.338/.505 con 27 jonrones, 93 carreras impulsadas y 21 robos en 126 juegos entre Doble-A y Triple-A. Es uno de solo 9 peloteros de ligas menores en 2026 con al menos 25 dobles, 25 cuadrangulares y 20 robos — y uno de apenas 2 en ese grupo con tasa de ponches por debajo del 25% (la suya es 16.9%).
Lo que sus jonrones muestran en números
El primer jonrón del sábado salió del bate a 106 MPH de velocidad de salida. El segundo registró 104.9 MPH y recorrió 429 pies. No son números de liga invernal: son los mismos que verías en un reporte de Statcast en las Grandes Ligas.
Rojas cerró la temporada regular con los Mets de Syracuse con un OPS de 1.037 en sus últimos 6 juegos de Triple-A — el nivel más cercano al béisbol de grandes ligas. Lo que está haciendo en la LIDOM no es una anomalía de muestra pequeña: es continuidad. Llegó a los Mets el 3 de agosto de 2026 en el cambio que envió a Clay Holmes y Tyrone Taylor a los Cachorros de Chicago, y desde ese día no ha parado.
La inestabilidad del cuadro interior de los Mets — con Marcus Semien en regresión y el futuro de Brett Baty sin definición — abre una puerta real. Pero eso lo decidirán los Mets en el spring training de 2027, no los números de octubre en Santo Domingo. Por ahora, Rojas está donde tiene que estar: abierto a lo que sea.
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