El dominicano de los Mets de Nueva York, Juan Soto continúa afianzándose como una de las figuras principales actualmente en las Grandes Ligas – MLB y recientemente se dio el lujo de superar una marca de Miguel Cabrera, uno de los latinos con mayor impacto en este deporte.
Juan Soto está viviendo uan brillante actualidad con los Mets de Nueva York en la temporada 2025 y se ha destacado con su madero, incrementando sus estadísticas de por vida en las Grandes Ligas. El dominicano desde su debut en 2018 demostró para cosas importantes en este deporto y prueba de eso, es la reciente marca de Miguel Cabrera que superó.
Juan Soto va más rápido que Miguel Cabrera
Soto no deja de sorprender al mundo del béisbol. A tan solo unos meses de cumplir 27 años, el jardinero dominicano ya ha conectado 222 cuadrangulares en las Grandes Ligas, superando la marca que Cabrera había logrado a esa misma edad.
Lo del domimicano no es solo una cuestión de poder, sino de eficiencia aplastante. Mientras que Cabrera había disparado 211 jonrones en sus primeras 3,963 apariciones al bate, Soto llegó a los 222 con 371 turnos menos: apenas necesitó 3,592. Esto no solo evidencia su capacidad de conectar la pelota con fuerza, sino también su disciplina en el plato y su madurez ofensiva a una edad en la que muchos jugadores aún están encontrando su ritmo en las mayores.
Compararlo con el venezolano «Miggy» no es un gesto menor. El nacido en Maracay no solo fue campeón de bateo en múltiples ocasiones, sino que alcanzó la codiciada Triple Corona en 2012, un logro que no se veía desde 1967. Sin embargo, los números no mienten: El quisqueyano de los Mets de Nueva York ha tomado la delantera en el aspecto más llamativo del juego ofensivo, los jonrones, y lo ha hecho con una contundencia que llama la atención.
Juan Soto 🐐
Antes de cumplir 27 años, Soto ya ha conectado 222 HR, superando los 211 que Miguel Cabrera pegó a la misma edad.
Pero lo más impresionante es la eficiencia:
• Soto: 222 HR en 3,592 AB
⁰• Miguel: 211 HR en 3,963 ABSoto necesitó 371 turnos menos. pic.twitter.com/qfPcNKKVp4
— Wilber Sánchez (@wilberdata) July 4, 2025
¿Se unirá al club de 500 jonrones?
Lo que más asombra del dominicano es que no parece obsesionado con los jonrones. Su enfoque al bateo es metódico y balanceado: camina mucho, se poncha poco y prioriza buenos turnos por encima del espectáculo. Pero aún así, los cuadrangulares llegan. Y con ellos, los récords.
Superar a Miguel Cabrera en cualquier categoría ofensiva ya es una hazaña, pero hacerlo antes de los 27 años es un mensaje contundente: Soto no solo está proyectado a ser uno de los grandes de su generación, sino que podría entrar, eventualmente, en la conversación de los más grandes de todos los tiempos.
A este ritmo, si se mantiene sano y constante, Juan Soto podría coquetear con cifras históricas al final de su carrera: 500 o incluso 600 jonrones no parecen un sueño lejano. Pero más allá de los números, su madurez, carisma y talento lo convierten en un ícono moderno del béisbol.
Desde su debut con los Nationals en 2018, ha sido sinónimo de producción. Campeón de la Serie Mundial en 2019, All-Star en múltiples ocasiones, y una figura mediática tanto dentro como fuera del terreno. Su swing compacto, su paciencia en el plato y su capacidad para adaptarse a diferentes tipos de lanzamientos lo han convertido en una pesadilla para los lanzadores rivales. Y lo mejor de todo: aún no ha llegado a su pico físico ni estadístico.
Juan Soto y su temporada 2025
En apenas 89 juegos con el uniforme de los Mets, el dominicano ha dejado una impresión contundente tanto con el bate como en el marcador. Con 84 imparables, incluyendo 21 cuadrangulares, su aporte ofensivo ha sido clave para la alineación neoyorquina. Además, ha impulsado 51 carreras y anotado 65, consolidándose como uno de los bates más productivos del equipo en lo que va de temporada.
Más allá del poder, las estadísticas de Juan Soto reflejan consistencia y disciplina en el plato. Con un promedio de bateo de .267, un extraordinario OBP de .401 y un OPS de .915, «La Fiera», como es apodado, no solo pone la bola en juego con autoridad, sino que también se embasa con frecuencia. Estos números lo posicionan como una pieza fundamental en la ofensiva de los Mets, demostrando que su impacto va mucho más allá de los jonrones.

