Los Piratas de Pittsburgh liberaron a Marcell Ozuna el 5 de agosto de 2026, poniendo fin a una de las apuestas más costosas y fallidas del equipo en la agencia libre reciente. El dominicano — cuarto en la votación del MVP de la Liga Nacional en 2024 — terminó su etapa en Pittsburgh con línea de.203/.286/.327, 8 jonrones y 29 impulsadas en 70 juegos, según reportó primero el periodista Mike Rodríguez (@mikedeportes) y confirmó ESPN. Pittsburgh le había pagado 12 millones de dólares por una temporada que nunca llegó.
De cuarto en el MVP a la liberación en menos de dos años
La caída es tan brusca que los números casi no parecen reales. En 2024 con los Bravos de Atlanta, Ozuna fue uno de los mejores bateadores de la liga:.302/.378/.546, 39 jonrones, 104 carreras impulsadas y OPS de.925 en 162 juegos. Terminó cuarto en la votación del MVP de la Liga Nacional. Era un bateador de limpieza de primer nivel.
En 2025 su producción ya había bajado:.232/.355/.400 con 21 jonrones en 145 juegos — una lesión de cadera influyó — pero todavía parecía suficiente para justificar una inversión. Pittsburgh apostó 12 millones garantizados más una opción mutua de 16 millones para 2027. La apuesta salió mal desde el principio. En los 70 juegos de 2026, su wRC+ fue 31% por debajo del promedio de la liga — es decir, producía casi un tercio menos de lo que produce un bateador promedio en MLB — y su tasa de ponches llegó al 28.6%, la peor de su carrera.
Los números de Statcast también hablan: exit velocity promedio de 89.1 mph y Hard Hit% de 36.8%, ambas cifras muy por debajo de lo que mostraba en sus mejores años. Su xwOBA de.304 — básicamente, lo que la pelota ‘debería’ valer por la calidad de contacto — confirmaba que el problema no era solo mala suerte: el contacto ya no era el mismo.
Por qué Pittsburgh no podía esperar más
Los Piratas llegan al 5 de agosto a 3.5 juegos del último comodín de la Liga Nacional, con Arizona Diamondbacks como referencia. No es la posición de un equipo que pueda darse el lujo de darle turnos al bate a alguien bateando.203.
La semana anterior a la liberación, Pittsburgh había actuado como comprador en la fecha límite de cambios — agregaron a Luke Weaver, Kirby Yates, Lake Bachar y Camilo Doval al bullpen — dejando claro que el objetivo es la postemporada. Con Konnor Griffin, Ryan O’Hearn y Oneil Cruz ya en la lista de lesionados, los Piratas necesitan producción real en su alineación, no potencial que nunca se materializó.
Para reemplazar a Ozuna en el roster de 26 hombres, el equipo llamó al jardinero Ronny Simón desde Triple-A Indianapolis. Es un movimiento que dice bastante: preferir a un jugador de ligas menores antes que seguir pagando el contrato de un All-Star de 35 años que no está rindiendo. Pittsburgh absorbe el saldo del contrato sin recibir nada a cambio, más el buyout de 1.5 millones de la opción para 2027.
Ozuna en el mercado: ¿alguien apuesta?
Con su liberación, el ‘Gran Oso’ queda disponible como agente libre. Tiene 35 años, 304 jonrones de por vida y tres selecciones al Juego de Estrellas (2016, 2017, 2024). El historial de poder reciente — 40 jonrones en 2023, 39 en 2024 — existe. Pero el 2026 que acaba de mostrar hace muy difícil que algún equipo contendiente lo vea como solución a mitad de temporada.
Si alguien se anima, sería en un rol reducido y con un contrato de ligas menores o salario mínimo. La narrativa de la recuperación existe — ya lo vimos en 2022 y 2023 cuando regresó después de su suspensión de 20 juegos — pero esta vez el problema no es la imagen pública sino el rendimiento dentro del campo. Y eso es más difícil de arreglar en agosto.
Por ahora, el Gran Oso sale de Pittsburgh con una de las temporadas más decepcionantes de su carrera y deja a los Piratas buscando respuestas en un outfield lastimado, mientras tratan de mantenerse vivos en la pelea por el último comodín de la Liga Nacional.
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