Pete Crow-Armstrong terminó la temporada regular como el mejor bateador de la Liga Nacional: 45 jonrones, 41 bases robadas, línea de.280/.372/.570 y el séptimo lugar en el club 40-40 de toda la historia de MLB. Luego llegó la Serie de Comodín contra los Padres, y el mismo PCA fue 0-de-7 con cuatro ponches. Los Cubs cayeron barridos en dos juegos. Ahora el debate es si ese colapso mancha un MVP que casi nadie discute, y si la culpa fue realmente de él.
El slump fue real: 0-de-7, cuatro ponches y cero carreras impulsadas
No hay forma de suavizarlo. En los dos juegos de la Serie de Comodín en Petco Park —8-0 y 4-1 a favor de San Diego— Crow-Armstrong no conectó un solo hit en siete turnos al bate. Cuatro ponches, un boleto, OBP de.125. El jugador que bateaba primero en el orden de los Cubs no produjo ni una sola carrera.
Y no es la primera vez. En 2025, PCA registró un OPS de.399 en postemporada: dos temporadas seguidas en las que su producción en playoffs cae por debajo de lo que haría un bateador promedio de las ligas menores. Ese patrón es lo que le da peso real al argumento de @DanClarkSports, más allá de la hipérbole.
El propio Crow-Armstrong no buscó excusas. Tras la eliminación declaró que su actuación fue inaceptable y que él era el primero que debía responder por eso, según reportó Yardbarker. Difícil decir que ‘escapó a la crítica’ cuando el jugador fue el primero en autoflagelarse públicamente.
Pero el barrido no fue solo de PCA: el pitcheo también se cayó
El tuit de @DanClarkSports lo pinta como ‘una de las razones principales’ del barrido, y ahí el argumento se cae un poco. Los Padres anotaron 12 carreras en dos juegos; Matthew Boyd y Daniel Palencia cedieron runs casi sin resistencia. Alex Bregman fue 0-de-8. Dansby Swanson y Michael Busch también estuvieron silenciosos. La única carrera de los Cubs en toda la serie la produjo Nico Hoerner, no PCA.
Yahoo Sports y el Chicago Sun-Times coinciden en el diagnóstico: fue un fracaso colectivo de pitcheo y ofensiva. Los Cubs entraron como Wild Card con récord de 89-73, sin ventaja de campo en ninguna ronda. El formato de dos juegos amplifica cualquier slump — un 0-de-7 en 162 juegos pasa inadvertido; en dos partidos, define la serie.
Anthony Rizzo lo planteó con más matiz, según ClutchPoints: el equipo no llegó a playoffs siendo favorito, el pitcheo no estuvo a la altura, y PCA cargó más responsabilidad mediática de la que corresponde a un solo jugador en un equipo que tampoco rindió. Eso no absuelve el 0-de-7; solo lo pone en contexto.
¿El MVP quedará manchado para siempre? Los números dicen que no funciona así
El claim más endeble del tuit es que ‘su temporada regular siempre será recordada por el choke en postemporada’. El historial no lo respalda. Mike Trout tiene décadas de ausencia en postemporada y sigue siendo considerado el mejor pelotero de su generación. El MVP se vota sobre la temporada regular por una razón: 162 juegos pesan más que dos.
Si PCA gana el MVP — las casas de apuestas lo cerraron a -10,000, probabilidad implícita del 99% — sería el undécimo Cub en la historia del premio. Lo que queda sobre la mesa es una pregunta distinta y más interesante: ¿puede un jugador con dos postemporadas consecutivas fallidas seguir siendo considerado de élite completa? Ahí sí hay debate legítimo.
La temporada regular de Crow-Armstrong fue genuinamente histórica para la franquicia. El playoff fue genuinamente pobre. Las dos cosas son verdad al mismo tiempo, y ninguna borra a la otra.
Notas relacionadas
- Pete Crow-Armstrong Said He Was Built for October — Then Went 0-for-7 with Four Strikeouts
- ¡Quedo como un payaso! Pete Crow-Armstrong dijo «que estaba hecho para los plyaoffs» y nos regaló una de las peores actuaciones de un MVP de todos los tiempos
- Not So MVP After All: Crow-Armstrong and Alvarez Both Vanished When It Mattered Most

