Un novato con apenas 5 jonrones en toda su carrera en Grandes Ligas le quitó la ventaja a los mejores Rays de la Liga Americana y se fue a celebrar con un bat flip que encendió las redes. Petey Halpin conectó un cuadrangular de dos carreras a 385 pies en la quinta entrada del Juego 3 de la ALCS, y Cleveland se llevó el partido 3-2 para tomar ventaja de 2-1 en la serie. El problema de Tampa Bay no fue el festejo de Halpin: fueron los 13 ponches, los 3 hits y el hecho de que Gavin Williams los hizo ver como equipo de División B en su propio playoff.
El bat flip que nadie va a olvidar
Halpin salió del cajón de bateo, vio el vuelo de la pelota hacia el jardín derecho-central y lanzó el bate al aire con una calma que irritó a medio internet. La imagen viajó sola en redes: un jardinero central de perfil defensivo, al que pocos conocían antes de octubre, celebrando como si llevara años haciéndolo.
Sus propios compañeros de Cleveland lo describieron como ‘ignorante’ — en el mejor sentido del béisbol moderno: el que no siente la presión, el que no sabe que se supone que no puede. Era solo el quinto jonrón de su carrera en MLB. Los primeros cuatro los había bateado en temporada regular.
El colapso que no tiene que ver con el bat flip
Tampa Bay terminó el Juego 3 con 3 hits y 13 ponches en nueve entradas. Fueron retirados en orden en siete de las nueve entradas. Para contexto: en los primeros dos juegos de la serie habían combinado 14 ponches entre ambos partidos. En uno solo regalaron 13.
Gavin Williams lanzó cinco entradas, ponchó a nueve bateadores y se retiró sin que los Rays lo pudieran descifrar. Griffin Jax, el abridor de Tampa Bay, absorbió la derrota después de dejar ir el jonrón decisivo de Halpin en la quinta. El marcador de 3-2 no refleja cuánto dominó Cleveland: los Rays prácticamente no tuvieron juego ofensivo.
El equipo que terminó la temporada regular con récord de 98-64 — el mejor de la Liga Americana — y que barrió a los Yankees en la ALDS, bateó como si estuviera en una tarde de miércoles contra un abridor de relleno. El bat flip de Halpin fue el símbolo de la noche. La ofensiva de los Rays fue la causa de la derrota.
Cleveland en modo de postemporada, Tampa Bay sin respuestas
Los Guardians llegaron al Juego 3 con impulso: cinco victorias en sus últimos seis partidos de postemporada, incluyendo la remontada ante los White Sox en la ALDS donde llegaron a estar abajo 0-2 en la serie. En Progressive Field, con 30,101 aficionados y un partido de 2 horas 28 minutos que nunca se les fue de las manos, lucieron como el equipo más sólido del momento.
Tampa Bay ahora va abajo 1-2 en la serie. No es una situación sin salida — pero sí una que obliga a sus bateadores a encontrar respuestas que no han tenido. Ponchar 13 veces contra un equipo que sabe jugar octubre no es un accidente de una noche: es una señal de que algo no está funcionando en la caja de bateo de los Rays.
El Juego 4 es la siguiente prueba. Hasta entonces, la imagen del día seguirá siendo Halpin lanzando el bate al cielo de Cleveland mientras los fanáticos de Tampa Bay en las gradas solo podían mirar.

