Lo que se esperaba como un movimiento clave para impulsar a los Gigantes de San Francisco hacia la postemporada 2025 de las Grandes Ligas, ha terminado convirtiéndose en una decepción hasta ahora, ya que el rendimiento de Rafael Devers y del equipo como tal, no ha sido el esperado.
Desde que adquirieron a Rafael Devers el pasado 15 de junio, los Gigantes han registrado una marca de 13-22, la peor en todo el béisbol durante ese período. A pesar de la calidad y el historial ofensivo del dominicano, la realidad es que el equipo no ha encontrado la chispa que necesita para levantar cabeza.
Una ofensiva estancada
En los casi dos meses desde la llegada de Devers, la producción ofensiva de los Gigantes ha sido preocupante. Han anotado apenas 132 carreras, cifra que los coloca empatados con los Piratas de Pittsburgh como la menor cantidad de carreras en todas las Grandes Ligas durante ese lapso. Para un equipo que se suponía iba a ser más peligroso con el bate, los números son simplemente alarmantes.
Más allá del quisqueyano, el lineup de San Francisco ha caído en una profunda sequía. La falta de consistencia en la parte media de la alineación, el bajo promedio colectivo y la escasez de batazos oportunos han sido factores claves en la caída del equipo. Incluso con algunas mejoras individuales, el panorama general sigue siendo sombrío.
El rendimiento de Devers: ¿culpable o víctima?
Rafael Devers ha comenzado a mostrar señales positivas en las últimas semanas. Sus números individuales han mejorado en comparación con sus primeras semanas con el equipo. Ha conectado batazos importantes, ha incrementado su porcentaje de embasarse y su poder comienza a reflejarse nuevamente. Sin embargo, su aporte no ha sido suficiente para cambiar el rumbo colectivo de los Gigantes.
Es justo preguntarse si «Carita» es realmente el problema. Todo indica que no lo es. Más bien, se ha convertido en una víctima de un entorno ofensivo que simplemente no está funcionando. Los jugadores que lo rodean en la alineación no han respondido, y eso ha significado que sus aportes queden neutralizados por la ineficacia general del grupo.
The Giants are 13-22 since getting Rafael Devers on June 15. It’s the worst record in baseball.
They’ve scored 132 runs in that stretch, tied with the Pirates for fewest in the sport.
Devers has gotten going lately, but it has yet to matter; their entire offense is down bad.
— Alden González (@Alden_Gonzalez) July 29, 2025
Fallas estructurales en el lineup
Uno de los grandes problemas ha sido la falta de profundidad ofensiva. San Francisco no ha contado con un núcleo confiable de bateadores alrededor de Devers. Nombres que deberían aportar con regularidad, como Willy Adames, Matt Chapman o Wilmer Flores, no han podido mantener el ritmo. La ofensiva ha sido dispareja y, en ocasiones, inofensiva.
A esto se suma la escasez de velocidad en las bases y la poca producción con corredores en posición anotadora. San Francisco ha dejado demasiadas oportunidades sobre el terreno, y su efectividad con hombres en base ha estado entre las peores de toda la liga.
El efecto psicológico de la mala racha
No es un secreto que una seguidilla de derrotas puede afectar el ánimo del clubhouse. Lo que comenzó como una esperanza con la llegada de una figura como Devers, parece haberse transformado en frustración colectiva. La presión por revertir la mala racha ha afectado el enfoque del equipo en el plato, llevándolos a perseguir lanzamientos fuera de la zona y a cometer errores mentales.
La falta de confianza se refleja en el cuerpo de bateo, donde incluso los turnos más prometedores terminan en roletazos suaves o elevados inofensivos. La ofensiva está jugando sin convicción, y eso ha hecho que cualquier esfuerzo individual, incluso los de Devers, se diluya.
¿Qué pueden hacer los Gigantes ahora?
Con la temporada avanzando rápidamente, los Gigantes se encuentran en una situación delicada. El calendario no se detiene, y el margen de error se reduce cada día. El equipo debe buscar ajustes inmediatos, tanto en el enfoque ofensivo como en la estrategia de juego.
Una opción es reestructurar el orden al bate para aprovechar mejor a Rafael Devers, dándole más oportunidades de empujar carreras. También se necesita un mensaje claro desde el cuerpo técnico: recuperar la confianza y volver a lo básico podría ser clave para salir de la crisis.
Números de Rafael Devers en San Francisco
Cuando los Gigantes de San Francisco adquirieron a Rafael Devers, la expectativa era clara: sumar una presencia ofensiva de alto impacto que pudiera cambiar el rumbo del equipo en la segunda mitad de la temporada. Sin embargo, hasta ahora, su producción ha sido discreta, y el esperado efecto inmediato aún no se ha materializado.
Desde que se mudó a la Liga Nacional, el ahora primera base dominicano acumula 30 hits en 35 juegos disputados. En ese período, ha conectado ocho dobles y apenas cuatro jonrones, cifras muy por debajo de lo que se espera de un bateador con su historial de poder. A esto se suman 15 carreras remolcadas y 14 anotadas, mientras que su promedio de bateo se mantiene en un modesto .231.

