Los jugadores de MLB no quieren un salary cap — y no es exageración: la postura del sindicato (MLBPA) ha sido la misma durante décadas. Un tuit de @theScore del 2 de septiembre de 2026 resumió la situación con un emoji de hielo, pero debajo de esa frase hay una historia larga de lucha laboral, millones de dólares y una negociación colectiva que se viene encima. Aquí el contexto que necesitas para entender por qué este rechazo es tan absoluto.
Qué es el salary cap y por qué el beisbol no lo tiene
En la NFL y la NBA existe un límite duro de cuánto puede gastar cada equipo en nómina. Es el salary cap: todos los equipos tienen el mismo techo, lo que —en teoría— nivela el campo de juego. En MLB no existe nada parecido. Lo que sí hay es un impuesto al lujo (luxury tax), conocido como Competitive Balance Tax (CBT): si un equipo supera cierto umbral de nómina, paga una penalización. Pero no es lo mismo que un techo; los Yankees o los Dodgers pueden seguir gastando, solo que más caro.
La diferencia es fundamental. Con un salary cap duro, un jugador solo puede ganar hasta lo que el equipo tiene disponible dentro del límite. Sin él, el mercado es libre: si alguien quiere pagarle 700 millones de dólares a un shortstop de 25 años, puede hacerlo. Y eso, para los peloteros, es exactamente como debe ser.
Por qué la MLBPA lo rechaza — y lleva décadas haciéndolo
El sindicato de jugadores de MLB es, históricamente, el más fuerte del deporte profesional norteamericano. Lo construyeron a base de huelgas — la de 1981 (50 días), la de 1994 que canceló la Serie Mundial — y de victorias legales que terminaron con la reserva perpetua de jugadores a sus equipos. Desde que existe la libre agencia, en 1975, la postura de la MLBPA ha sido siempre la misma: el mercado abierto protege al jugador, el techo salarial lo daña.
La lógica es directa. Si hay un cap, los equipos tienen un argumento estructural para no subir salarios: ‘no nos alcanza el espacio’. Sin cap, el argumento desaparece y los jugadores con números de élite pueden cobrar lo que el mercado dicte. La historia reciente les da razón: contratos como el de Shohei Ohtani (700 millones con los Dodgers de Los Ángeles) o Juan Soto (765 millones con los Mets de Nueva York) solo son posibles en un mercado sin techo.
Los detractores del sistema dicen que sin salary cap los equipos de mercados pequeños nunca pueden competir. La MLBPA responde que eso es un problema de reparto de ingresos — revenue sharing — no de techo salarial. Y tienen un punto: equipos como los Rays de Tampa Bay han llegado a postemporada con nóminas de los más bajas de la liga, mientras que varios equipos de mercado grande con nóminas enormes no han ganado nada en años.
Qué viene ahora: el CBA y la siguiente pelea
El Acuerdo de Negociación Colectiva (CBA) firmado en 2022 cubre a MLB hasta después de la temporada 2026. Eso significa que las negociaciones para el siguiente acuerdo ya están, en la práctica, sobre la mesa. La última vez que no hubo acuerdo, en 1994, se perdió la postemporada completa.
La posición de los jugadores llega a estas negociaciones sin fisuras visibles en el tema del cap: cero interés, como dijo @theScore. Rob Manfred, comisionado de MLB, ha mencionado en distintas ocasiones que la liga considera el modelo de revenue sharing y el CBT como herramientas suficientes. Si la liga intentara introducir un salary cap duro en las próximas negociaciones, la respuesta del sindicato sería predecible — y casi con certeza incluiría la posibilidad de huelga.
Para el fan, el dato más concreto es este: mientras no haya salary cap, los contratos máximos seguirán creciendo y los equipos con más dinero seguirán teniendo ventaja real en el mercado de libre agencia. Si llega un cap, esa dinámica cambia completamente. Por ahora, los peloteros han dejado claro dónde están parados.

