En diciembre de 2019, Stephen Strasburg rechazó la opción de salida de su contrato con los Nacionales de Washington y firmó una extensión de $245 millones por 7 años, el trato más caro en la historia de la MLB para un pitcher hasta ese momento. Acababa de ganar la Serie Mundial y era el MVP de la postemporada. Lo que vino después fue una de las historias más tristes del béisbol moderno: lesión tras lesión, operación tras operación, y apenas 8 aperturas en toda esa vigencia del contrato.
El hombre que ganó la Serie Mundial y luego desapareció
El 2019 de Strasburg fue de película. Terminó la temporada regular con marca de 18-6 y ERA de 3.32, y en la postemporada fue simplemente diferente: 5-0 en sus aperturas, 47 ponches en 36.1 entradas, ERA de 1.98. Los Nacionales ganaron su primera Serie Mundial y él se llevó el MVP. Era el pitcher más dominante del planeta en ese momento.
Entonces llegó la decisión. Strasburg podía activar una cláusula de salida en su contrato existente y buscar mercado libre. Washington le ofreció quedarse con el trato más grande jamás dado a un lanzador. Él aceptó. Siete años, $245 millones. Parecía el cierre perfecto de una historia de estrella que por fin se queda con su equipo campeón.
Ocho juegos. Eso fue todo.
La primera señal llegó casi de inmediato. En 2020 —temporada acortada por la pandemia a 60 juegos— Strasburg lanzó apenas dos entradas antes de ir a la lista de lesionados con problemas en la muñeca derecha. Cirugía del túnel carpiano. En 2021 regresó con cautela, acumuló 8 aperturas con ERA de 3.86 y se fue al IL de nuevo, esta vez con lesión en el nervio del cuello. Lo que siguió fue una cascada: síndrome de salida torácica, operación en el hombro, más procedimientos, más recuperaciones que nunca terminaban.
Entre 2022 y 2024, Strasburg no lanzó un solo juego en las Grandes Ligas. Los Nacionales lo tuvieron en nómina, cobrando su salario, mientras él intentaba una rehabilitación que simplemente no llegó. En enero de 2024, a los 35 años, anunció su retiro oficial.
El número final: 8 juegos después de firmar ese contrato de $245 millones. No ocho temporadas. No ocho meses. Ocho salidas al montículo en total, repartidas en un año y medio, antes de que el cuerpo dijera basta para siempre.
Lo que deja el caso Strasburg en la historia de la MLB
Desde la perspectiva del dinero, Washington pagó aproximadamente $80 millones de los $245 acordados —las cifras exactas varían según la reestructuración y las cláusulas de seguro— sin recibir casi nada a cambio en el campo. Es el contrato de pitcher más caro de la historia con el peor retorno en términos de actuaciones reales.
Pero el caso Strasburg va más allá del dinero. Habla de lo frágil que puede ser un brazo, incluso el de alguien que acaba de pitchear la postemporada de su vida. Habla de cómo una decisión tomada en el pico de la gloria puede cambiar de significado en cuestión de meses. Y habla del síndrome de salida torácica, una lesión vascular que comprime los nervios y arterias del brazo y que terminó siendo el enemigo que ningún médico pudo vencer del todo.
Hay otros contratos grandes que salieron mal en la MLB —Alex Rodríguez en Texas, Albert Pujols en Anaheim— pero ninguno con esta proporción entre lo firmado y lo rendido. Ocho juegos. Doscientos cuarenta y cinco millones. Una historia que el béisbol no va a olvidar pronto.
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