El 7 de octubre de 2010, Tim Lincecum lanzó nueve innings, permitió dos hits, repartió 14 ponches y ganó 1-0 en su primer inicio de postemporada. Lo que los números no dicen solos es lo que hace memorable esa noche: semanas antes, ‘The Freak’ acumulaba un ERA de 7.82 en agosto y llevaba cinco salidas sin ganar. El mismo pitcher que llegó al Juego 1 de la NLDS como el as de los Giants de San Francisco había tenido al béisbol entero preguntándose si ya había pasado su mejor momento.
El agosto que nadie quiere recordar
En agosto de 2010, Lincecum fue 0-5 con un ERA de 7.82 en cinco aperturas. Para contexto: en esas mismas semanas, él había ganado el Cy Young dos años seguidos (2008 y 2009) y lideraba la Liga Nacional con 231 ponches en la temporada regular. El derrumbe fue tan abrupto que la pregunta en San Francisco no era si ‘Timmy’ llegaría a los playoffs — era si merecía iniciar el Juego 1.
La respuesta llegó en septiembre: ERA de 1.94 en 41.2 innings antes de que terminara la temporada regular. Y con una herramienta nueva en el bolsillo: Matt Cain le enseñó el grip del slider semanas antes del playoff, y ese pitcheo que no existía en su arsenal al arrancar septiembre se convirtió en la pesadilla de los Bravos una noche después.
La noche del 7 de octubre en AT&T Park
Atlanta llegó al Juego 1 como Wild Card, con 91 victorias y una alineación veterana con Brian McCann, Chipper Jones y Yunel Escobar. Los 43,936 aficionados del AT&T Park vieron algo que los Giants no habían conseguido desde Jason Schmidt blanqueó a Florida en 2003: un juego completo de shutout en postemporada.
Los 14 ponches establecieron un récord de franquicia de San Francisco para un juego de playoffs, superando la marca de 10 que tenía Jack Sanford. La única carrera del partido entró en el cuarto inning: Buster Posey anotó en un sencillo de Cody Ross tras un tiro alto de McCann. De ahí en adelante, la historia fue solo de Lincecum. El único corredor de Atlanta que llegó a tercera base en todo el juego fue McCann en el séptimo inning — y ahí se quedó.
Mike Krukow, narrador de los Giants desde 1990 y figura que anunciará su retiro al final de la temporada 2026 tras 36 años en la cabina, lo resume mejor que cualquier estadística: ‘No creo que haya estado nunca mejor que esa noche, en ese juego de playoff’, declaró a NBC Sports Bay Area.
Lo que esa noche encendió
El contexto mediático de la actuación también importa: ocurrió un día después de que Roy Halladay lanzara el segundo no-hitter en la historia de la postemporada, lo que acaparó la mayoría de los titulares al día siguiente. La blanqueada de dos hits de Lincecum quedó un poco opacada en los medios nacionales, pero no en lo que vino después.
En toda la postemporada 2010, Lincecum terminó 4-1 con ERA de 2.43, acumulando 43 ponches en 37 innings en seis juegos. San Francisco ganó la Serie Mundial esa misma temporada y Lincecum se llevó el Babe Ruth Award como MVP de la postemporada. El Juego 1 ante los Bravos fue el punto de ignición de todo eso — la noche en que un pitcher que agosto casi destruyó les dijo a todos que seguía siendo el mejor cuando más importaba.

