El 23 de julio de 2026, Donald Trump metió un golpe a los Mets de Nueva York en medio de un mitin en Georgia: los acusó de tener el salario más alto del béisbol mientras pierden todo el tiempo. El dato que usó no salió de la nada —lo tomó de un artículo del Wall Street Journal publicado horas antes que llamó a los Mets el mayor desperdicio de dinero en la historia del béisbol— y aterrizó justo frente a fanáticos de los Bravos de Atlanta, con el exmánager Brian Snitker aplaudiendo en el escenario.
El golpe, el contexto y lo que dicen los números
Trump exageró en un punto: los Mets no tienen el payroll más alto de MLB en 2026. Están segundos con $375.9 millones, detrás de los Dodgers de Los Ángeles. Pero el segundo lugar tampoco es para presumir cuando los títulos no llegan. En 2024 —la temporada más reciente completa— los Mets cerraron 89-73 (.549), suficiente para playoffs, pero lejos de una Serie Mundial. En 2023 habían sido 75-87. Para una nómina de ese tamaño, los números no convencen.
El argumento de Trump tampoco es tan original: el artículo del WSJ llegó primero. Lo que sí hizo el presidente fue darle un megáfono político a un debate que los fanáticos de Nueva York llevan años teniendo en voz baja.
Cinco años de Steve Cohen: mucho dinero, pocas respuestas
Desde que Steve Cohen compró los Mets en 2020, el equipo se convirtió en el más agresivo de MLB a la hora de gastar. En 2023 llegaron a $353.5 millones de payroll —el más alto de la historia de la liga hasta ese momento— y pagaron $97.1 millones en impuesto de lujo ese año, también el tope de la liga. En 2024 bajaron ligeramente a $333.3 millones, y en 2026 escalaron otra vez a $375.9 millones.
El movimiento más caro de esa era fue el contrato de Juan Soto: 15 años, $765 millones, el más grande en la historia del deporte profesional. En 2026, Soto cobra $51 millones. Si los Mets no convierten ese gasto en una Serie Mundial en los próximos años, la crítica de Trump —y la del WSJ— va a seguir sonando más fuerte que cualquier jonrón en el Citi Field.
Por qué el momento en Georgia importa más allá de la política
Trump es neoyorquino y se ha identificado históricamente con los Yankees. Criticar a los Mets frente a una multitud de Georgia no es solo un chiste fácil: es usar el béisbol como termómetro de gestión. El mensaje implícito es que gastar mucho sin ganar es exactamente el tipo de problema que él dice combatir en otros terrenos.
El detalle que no hay que perder: Brian Snitker, el mánager que llevó a los Bravos a la Serie Mundial de 2021 con una nómina significativamente más baja, estaba parado junto a Trump cuando dijo todo esto. El contraste es parte del argumento. Ganar un título con menos dinero siempre va a ser el mejor contraataque al equipo que gasta más y no lo consigue.

