Vladimir Guerrero Jr. casi deja a los Blue Jays de Toronto con un hueco en la primera base al inicio de la séptima entrada de un partido reciente. La razón no fue lesión ni discusión con el mánager: fue una visita urgente al baño. La entrada se retrasó unos minutos hasta que el dominicano volvió a su puesto, y la escena se convirtió en el momento más humano de la jornada en la MLB.
Cuando hasta las estrellas necesitan un break
El momento ocurrió entre entradas: Vlad Jr. salió al baño y el juego casi arrancó sin él en la inicial. No es que Toronto careciera de opciones para cubrirlo temporalmente, pero la idea de comenzar una entrada sin el bateador más importante del lineup fue suficiente para que los fanáticos en el estadio y en redes levantaran una ceja.
La escena duró poco. Guerrero regresó a tiempo, tomó su posición en la primera base y el juego siguió. Pero el paréntesis quedó grabado en la memoria colectiva del béisbol 2025, que no pierde oportunidad de recordar que estos jugadores, por más dominantes que sean en el cajón de bateo, siguen siendo humanos de carne y hueso.
Vlad Jr. llega a este episodio como uno de los primeros bates de la Liga Americana. En lo que va de la temporada 2025, mantiene un OPS superior a.900 y figura entre los líderes en hits y carreras impulsadas de los Blue Jays, números que hacen que su ausencia, aunque fuera por dos minutos, se sienta como un vacío real en el lineup de Toronto.
El béisbol tiene esa gracia que otros deportes no.
Pocos deportes permiten que una anécdota de este tipo se vuelva noticia. En el béisbol, el ritmo pausado entre entradas crea espacio para que sucedan estas pequeñas escenas: el pitcher que habla con el jardinero central, el coach que discute con el árbitro más de la cuenta, o el primera base estrella que tiene que correr al baño antes de que el inning empiece.
Los Blue Jays tienen en Guerrero a su franquicia desde que debutó en 2019. Toronto necesita que Vlad Jr. esté en el campo, eso está claro. Pero también necesita que esté bien hidratado, descansado y, al parecer, con visitas al baño cronometradas al segundo. La próxima vez, el equipo médico debería poner un cronómetro.

