La historia entre DJ LeMahieu y los Yankees de Nueva York parece haber llegado a su fin. Este miércoles, el equipo del Bronx sorprendió al mundo de las Grandes Ligas al designar para asignación al veterano infielder, una movida que podría marcar el cierre definitivo de su etapa en la organización, a pesar de que aún tiene 22 millones de dólares pendientes en su contrato vigente hasta 2026.
Esta decisión pone fin a una relación que, aunque fructífera en sus primeros años, fue perdiendo fuerza con el tiempo. LeMahieu, uno de los jugadores más consistentes en el inicio de su carrera en Nueva York, fue desplazado recientemente del rol de titular, lo que aceleró su salida.
De titular indiscutido a rol secundario
La determinación de los Yankees llegó apenas un día después de que el manager Aaron Boone anunciara públicamente que este pelotero perdería su puesto como segunda base titular. El anuncio no fue bien recibido por el jugador, quien, según el mánager, no tomó la decisión de manera positiva, aunque en ningún momento solicitó ser liberado del equipo.
A sus casi 37 años, LeMahieu ha tenido una temporada complicada. Aunque muestra una línea ofensiva de .266 de promedio con un OPS de .674, su rendimiento no ha sido el esperado para un jugador que alguna vez fue el motor ofensivo del equipo. Si bien mejoró en el último mes, sus limitaciones físicas y defensivas fueron un factor clave en la reestructuración del roster.
After @ChrisShearnYES asks, Brian Cashman talks about the decision to designate DJ LeMahieu for assignment. pic.twitter.com/KMJyKSW0XW
— YES Network (@YESNetwork) July 9, 2025
Problemas físicos y un alcance defensivo mermado
Uno de los puntos que pesó más en la decisión de los Yankees fue la situación física de DJ LeMahieu. Según el gerente general Brian Cashman, el jugador ya había manifestado durante la pasada temporada baja que no estaba en condiciones físicas de seguir defendiendo la tercera base, una posición que ocupó con frecuencia en los últimos años debido a la versatilidad de su juego.
Esta declaración condicionó las decisiones del cuerpo técnico, que tuvo que buscar nuevas alternativas para el infield. Y con el regreso del All-Star Jazz Chisholm Jr. a su posición natural en segunda base, el espacio para LeMahieu quedó cada vez más reducido.
La falta de alcance defensivo en el cuadro interior, sumada a una producción ofensiva por debajo de sus estándares, hizo que su rol en el equipo perdiera relevancia. La transición de figura clave a suplente fue abrupta, pero quizá inevitable.
Un contrato que ya pesaba más que lo que aportaba
En 2021, los Yankees apostaron fuerte por DJ LeMahieu, firmándolo con un contrato de seis años y 90 millones de dólares, confiando en que seguiría siendo un pilar ofensivo por varias temporadas. Sin embargo, tras un sólido arranque en sus primeros años, su impacto comenzó a disminuir paulatinamente.
El camarero pasó de ser un bateador de contacto temido en toda la liga a un jugador con menos influencia en el lineup. En las últimas dos temporadas, sus estadísticas empezaron a mostrar signos claros de declive, algo que, sumado a sus problemas físicos, volvió cuestionable el valor de su contrato.
Ahora, con aún 22 millones por cobrar, los Yankees han tomado una decisión difícil pero estratégica, abriendo espacio para jugadores más jóvenes y versátiles, mientras asumen la carga económica como parte del proceso de renovación.
Seis años de impacto en el Bronx
A pesar del amargo final, LeMahieu deja un legado notable en su paso por Yankees de Nueva York. Desde su llegada en 2019 hasta 2025, participó en 718 juegos, donde conectó 746 imparables, incluyendo 115 dobles, ocho triples y 77 cuadrangulares. Además, impulsó 314 carreras, anotó 395 y mantuvo un promedio de bateo de .278.
Fue campeón de bateo en dos ocasiones (aunque una con los Rockies de Colorado) y se ganó el respeto tanto de sus compañeros como de la afición por su entrega, disciplina y calidad técnica. En un momento, se convirtió en el símbolo de estabilidad para un equipo que luchaba por consistencia en su alineación.
Durante las temporadas de 2019 y 2020, fue uno de los jugadores más productivos del equipo, especialmente en situaciones de presión, donde su capacidad de poner la bola en juego lo hizo imprescindible. Su ética de trabajo y profesionalismo también lo convirtieron en un líder silencioso dentro del clubhouse.

