Yasiel Puig declaró bancarrota el 2 de julio de 2026 ante el Tribunal del Distrito Sur de Florida con activos de $1.69 millones y deudas de $9.44 millones — un déficit de casi $7.75M. El mismo Puig que firmó contratos en MLB por aproximadamente $52 millones en siete temporadas. Los documentos del tribunal, revelados esta semana por el periodista Antonio Puesán, ponen números exactos a una caída que lleva años acumulándose: una mansión que nadie quiso comprar, apuestas ilegales y una condena federal.
Qué dicen los documentos del tribunal
Los números los publicó @antoniopuesan a partir de los archivos presentados ante el tribunal de quiebras de Florida. Entre los activos declarados hay una vivienda valuada en $992,000 — más de la mitad del total. El resto del patrimonio apenas llega a $700,000.
Las deudas, en cambio, suman $9.44 millones: más de cinco veces los activos. Puig también reportó ingresos brutos de $836,000 en 2025, lo que indica que sí tiene flujo de caja, pero insuficiente para cerrar un hueco de esa magnitud.
Importante precisar: Puig presentó la bancarrota bajo el Capítulo 11, el de reestructuración de deudas. No es una liquidación total; es una negociación con acreedores mientras se intenta conservar los activos. El tribunal, de hecho, notificó que el filing inicial era deficiente por no incluir listas de acreedores ni resúmenes de activos, lo que generó documentos complementarios que son los que revelan estas cifras específicas.
Cómo se llegó hasta aquí: la mansión, las apuestas y la condena
La pieza más visible del problema es una mansión de ocho habitaciones en Pinecrest, Florida, listada en venta al menos cinco veces desde marzo de 2022 a precios de hasta $13.9 millones, sin que nadie la comprara. Hoy enfrenta proceso de ejecución hipotecaria, igual que la casa de su madre.
Por el lado legal, el 6 de febrero de 2026 un jurado federal en Los Ángeles lo declaró culpable de obstrucción a la justicia y declaraciones falsas a investigadores federales. El caso: una red de apuestas deportivas ilegales operada por el exlanzador de ligas menores Wayne Nix. Los fiscales documentaron que Puig realizó al menos 900 apuestas a través de sitios controlados por Nix entre julio y septiembre de 2019, y pidieron 18 meses de prisión, $55,200 en multas y tres años de libertad supervisada. La sentencia fue reprogramada para el 28 de julio de 2026, aunque a la fecha de esta nota no hay cobertura confirmando el resultado de esa audiencia.
El colapso financiero, entonces, no es solo una historia de mal manejo del dinero — aunque puede haber algo de eso. Es también el resultado de años de litigios federales costosos, una propiedad sobrevalorada que el mercado rechazó repetidamente y deudas ligadas al caso de apuestas.
Mientras tanto, batea .391 en Canadá
Puig sigue jugando béisbol. En 2026, tras no conseguir contrato en Corea del Sur ni en México, aterrizó con los Toronto Maple Leafs de la Canadian Baseball League. En 20 juegos bateaba.391 con 8 jonrones y un OBP de.506, liderando la liga en ese rubro — lo que dice que el talento no se fue, sino el contexto que lo rodeaba.
El contraste es tan limpio que casi no necesita adorno: el mismo hombre que se robó el corazón de Los Ángeles en 2013, que alguna vez fue convocado al All-Star Game y que acumuló cinco décadas de millones, hoy le declara a un tribunal federal que sus activos suman menos que el precio de una casa mediana en Miami. Que no hay comprador para la mansión. Que los ingresos del año pasado fueron $836,000. Puig tiene 35 años. Nada está cerrado, pero los papeles ya están firmados.
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