Daniel Martínez terminó la temporada regular 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol Banorte como el abridor más difícil de batear en todo el circuito. Con un ERA que rondó 1.97 al corte del Juego de Estrellas y un promedio de bateo de rivales de apenas.204 —el más bajo de la liga—, el derecho de 27 años nacido en Riverside, California se convirtió en el primer campeón de efectividad en la historia de los Toros de Tijuana. Nadie en la franquicia lo había logrado antes.
De las menores de Oakland y Atlanta a dominar la LMB en su primer año
Martínez no llegó a Tijuana con fanfarria. Firmó su primer contrato profesional en 2018 con los Atléticos de Oakland, transitó por la cadena de los Bravos de Atlanta hasta 2024 y nunca llegó a debutar en Grandes Ligas. Su primera parada en México fue modesta: ocho juegos con los Jaguares de Nayarit en la Liga Mexicana del Pacífico 2024-25, con ERA de 3.79.
La temporada 2026 con los Toros fue otra historia. En sus primeras nueve aperturas ya tenía ERA de 2.23, cuarto mejor entre los abridores del circuito. Al llegar el Juego de Estrellas había escalado a 1.97 con marca de 5-1, segundo mejor ERA de toda la LMB y primero en promedio de bateo de rivales. Tan dominante fue su campaña que la Selección Mexicana lo convocó para el Clásico de Media Temporada, un reconocimiento que va más allá del circuito local.
Su coach de pitcheo, Doug Mathis, tuvo mucho que ver en esa progresión. El trabajo mecánico y de secuencias con Martínez fue visible en los números: no solo tiró menos jonrones de lo esperado, sino que su ERA bajó conforme avanzó la temporada, lo contrario a lo que suele pasar con abridores que empiezan fuerte y se desgastan.
Un récord que tardó más de una década en llegar
Los Toros de Tijuana en su etapa moderna existen desde 2014. En ese tiempo ganaron dos Series del Rey (2017 y 2021) y tres gallardetes de la Zona Norte, incluyendo la remontada más recordada de la franquicia: la Serie del Rey 2021 en que levantaron un 0-3 ante los Leones de Yucatán, algo que en ese momento solo había pasado dos veces en toda la historia de la LMB.
Con todos esos campeonatos en el librero, ningún lanzador de Toros había cerrado una temporada regular como el mejor en efectividad de todo el circuito. Martínez lo hizo en su primer año con el equipo. El ERA final de temporada deberá confirmarse en lmb.com.mx una vez cerrada la campaña, pero los números de corte —consistentemente por debajo de 2.10 desde junio— apuntan a un título que no estuvo en duda los últimos meses.
El hito individual se enmarca en una temporada colectiva que convirtió a Tijuana en el mejor cuerpo de pitcheo de la liga: 3.27 ERA de equipo, 561 ponches recetados (líder del circuito) y solo 40 jonrones permitidos (el número más bajo de la LMB). Los Toros fueron también el primer equipo en alcanzar 40 victorias en la campaña 2026.
El cuadro detrás del récord
Martínez no fue el único que brilló en la lomita de Tijuana. Noah Skirrow llegó al break del Juego de Estrellas con marca de 7-1 y 76 ponches, líder en ambas categorías entre los abridores del circuito. Brett de Geus cerró con 15 salvamentos, también número uno de la liga. Y Roel Ramírez completó un bullpen que el manager Roberto Kelly —exjugador de Grandes Ligas y extimonel de los Sultanes de Monterrey— manejó con una consistencia fuera de lo común.
La combinación de un abridor que no regala carreras, un cerrador que no regala juegos y un equipo que castiga con ponches en vez de correr riesgos con el cuadro defensivo es exactamente el tipo de béisbol que Kelly ha promovido desde que llegó al banquillo. El título individual de Martínez es, en ese sentido, el símbolo más claro de una temporada que los fanáticos de Tijuana van a recordar mucho tiempo, independientemente de lo que pase en el postemporada.
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