El 23 de agosto de 2026, Alek Thomas salió al campo con los Dodgers de Los Ángeles y cerró una cuenta pendiente: habían pasado 469 días desde que un jugador mexicano apareció en el roster activo de la franquicia más valiosa del béisbol. No fue un récord que alguien buscara romper — fue uno que se fue construyendo solo, partido a partido, mientras nadie llevaba la cuenta.
Cómo se fueron los mexicanos de los Dodgers
La última vez que un mexicano jugó con Los Ángeles antes de Thomas fue el 10 de mayo de 2025, cuando Austin Barnes disputó su último partido con el equipo. Barnes no era el nombre más visible de la lista, pero su salida dejó el roster sin ningún representante mexicano.
Antes de él, Víctor González había jugado su último juego el 24 de septiembre de 2023, y Julio Urías el 1 de septiembre de ese mismo año. Dos salidas casi simultáneas, dos historias muy distintas: González por lesiones que lo alejaron del juego mayor, Urías por circunstancias que todos recuerdan y que aún duelen de maneras diferentes.
Entre los tres construyeron, sin querer, un hueco de más de un año en uno de los equipos más seguidos del planeta. Los Dodgers siguieron ganando — incluyendo la Serie Mundial — pero lo hicieron sin ningún jugador de México en su roster activo.
Alek Thomas y lo que significa este debut
Thomas es outfielder, nacido en Chicago pero de ascendencia mexicana, y llegó a los Dodgers en 2026 tras pasar sus primeras temporadas en la organización de los Diamondbacks de Arizona. Su debut no fue el de una estrella que llega a salvar al equipo — fue el de un jugador que encontró su oportunidad en el momento justo.
Que haya sido él quien cerrara los 469 días tiene algo de simbólico: no llegó por un traspaso de campeonato ni como refuerzo de postemporada. Llegó, entró al campo, y sin saberlo puso punto final a una estadística que nadie había armado todavía.
Para los fans mexicanos de los Dodgers — que son millones, dentro y fuera de California — ese número importa. No porque el béisbol necesite representación para ser bueno, sino porque cuando ves a alguien con tu bandera en ese uniforme, el juego se siente diferente.
Una franquicia con historia mexicana profunda
Los Dodgers tienen una relación larga con México. Fernando Valenzuela la construyó en los 80 con un fervor que todavía no ha igualado ningún otro pelotero mexicano en la historia de MLB. Desde entonces, el equipo ha tenido una conexión intermitente pero real con jugadores del país.
González fue parte del bullpen campeón en 2020. Urías fue uno de los abridores más dominantes de la franquicia en su mejor momento, con una ERA de 2.96 en 2022 — el mejor número de su carrera. El hueco de 469 días no borra esa historia, pero sí la interrumpe de una manera que vale la pena nombrar.
Thomas ahora carga con esa bandera. No porque sea el mejor prospecto mexicano de la generación ni porque venga a ser el próximo Fernando — sino simplemente porque está ahí, con ese uniforme, y eso siempre es algo.
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