Los White Sox de Chicago estuvieron a punto de quedarse con Aroldis Chapman, el mejor cerrador disponible en el mercado previo al deadline del 3 de agosto. Según el periodista deportivo de Chicago George Ofman, el acuerdo estuvo ‘extremadamente cerca’ antes de que los Medias Rojas de Boston encadenaran 15 victorias consecutivas y dejaran de ser vendedores. El problema para Chicago: Chapman lleva 22 salvamentos en 24 oportunidades con 1.99 ERA en 2026, y ahora Boston no tiene ningún motivo para soltarlo.
El cerrador que casi llegó al South Side
El reporte de Ofman, publicado el 22 de julio, llegó con una advertencia importante: el periodista confesó no conocer qué ofreció Chicago a cambio. Eso le quitó peso al rumor desde el primer momento, y el cronista beat de los Red Sox en MassLive, Chris Cotillo, no tardó en refutarlo: sus fuentes descartaron el trato ‘a velocidad warp’. Aun así, la lógica detrás de la negociación es sólida.
El bullpen de los White Sox tiene ERA de 4.22, decimoctavo en la MLB. Su cerrador titular, Seranthony Domínguez, acumula 4.30 ERA y cinco salvamentos perdidos en lo que va del año. Chapman habría sido una upgrade inmediata y dramática: en 2025 ganó el premio AL Relevista del Año con 1.17 ERA y 32 salvamentos; en 2026 no ha bajado de ese nivel. El interés de Chicago tenía todo el sentido del mundo.
La racha que lo cambió todo
Lo que no tenía sentido era el calendario. Para cuando Ofman publicó su reporte el 22 de julio, los Red Sox ya estaban en medio de su racha. Boston pasó de ser un equipo vendedor a cerrar julio con récord de 52-48 y posición de Wild Card en la Liga Americana. Un equipo que pelea por postemporada no vende a su cerrador con 389 salvamentos de carrera, a uno solo de empatar a Dennis Eckersley en el décimo lugar histórico de todos los tiempos.
El contrato de Chapman agrega otra capa: los Red Sox le deben 13 millones de dólares en 2026, y existe una opción con incentivos para 2027 que se activa si lanza 7.1 innings más. Cederlo ahora significaría absorber parte del salario y perder el control de un brazo que está funcionando al nivel más alto de su carrera. Boston encontró razones por todos lados para quedárselo.
Vale la pena recordar el historial de Chapman en la postemporada: fue pieza clave en la Serie Mundial de los Cubs en 2016 y repitió con los Rangers en 2023, ambas veces llegando en un cambio de temporada. Si Boston quiere seguir ese camino, prefiere tenerlo en su bullpen.
Qué le queda a Chicago
Con Chapman fuera del mercado, los White Sox tendrán que resolver su bullpen por otra vía antes del 3 de agosto. Las opciones son menos atractivas: ningún relevista disponible combina el palmarés, las estadísticas actuales y el factor de nombre de un lanzador que acaba de ser elegido All-Star por segunda temporada consecutiva.
La historia de Chapman y los White Sox es, en el fondo, un recordatorio de la lógica brutal del deadline: un equipo gana diez juegos seguidos y de golpe reorganiza el mercado completo. Chicago llegó al momento indicado con la motivación correcta y el candidato ideal. Solo que Boston dejó de ser vendedor antes de que se pudiera cerrar cualquier trato.
El bullpen de los White Sox sigue con ERA 4.22 y Domínguez con cinco blown saves. El deadline es el 3 de agosto. El tiempo apremia.

