El bullpen de los Dodgers de Los Ángeles lleva dos semanas siendo el peor relevo de la Liga Nacional, y el timing no podía ser más inoportuno. Desde el 31 de julio acumula una efectividad de 4.68 —la más alta entre todos los relevos de la NL— y ha desperdiciado 5 oportunidades de salvamento, más que cualquier otro equipo en las Grandes Ligas en ese período. Los Brewers de Milwaukee, líderes de la Liga Nacional, los superan por dos juegos en el mejor récord de MLB: cada salvamento que se va al caño es ventaja de campo en postemporada que se escapa.
La noche que lo hizo evidente: Díaz, cuatro sencillos y una derrota que dolió
El jueves 13 de agosto el guion era sencillo: noveno inning, ventaja de dos carreras, Edwin Díaz en el montículo. El cerrador titular de los Dodgers —el más caro de las Grandes Ligas, contratado precisamente para resolver estos momentos— permitió cuatro sencillos consecutivos con un out y tres carreras. Alex Vesia entró a apagar el fuego y entregó el sencillo del triunfo de Jake Bauers. Derrota 5-4 ante Milwaukee.
Fue el tercer salvamento desperdiciado de Díaz en sus últimas cuatro apariciones desde que regresó de la lista de lesionados. Su efectividad en lo que va de temporada es de 11.57 en apenas 12.1 entradas —un número que quita el aliento si se piensa que el estándar de un buen cerrador ronda el 2.50 o menos. El manager Dave Roberts, preguntado si Díaz seguirá cerrando, respondió ante los reporteros: «Give me another option» —es decir, «denme otra alternativa»—, y en esa frase corta estaba todo el problema.
Por qué el relevo está tan deteriorado: lesiones, presión y el efecto Díaz
El problema no es solo Díaz. Blake Treinen, Brusdar Graterol, Will Klein y Jake Cousins están en la lista de lesionados, lo que ha obligado al equipo a recurrir a opciones de emergencia noche tras noche. Shohei Ohtani no puede lanzar por molestias en rodilla y bíceps. Los abridores Blake Snell y Tyler Glasnow llevan meses fuera. El resultado es un grupo de relevistas que trabaja con una presión constante: desde el 19 de julio los Dodgers han ganado apenas dos juegos por más de dos carreras, así que cada salida del relevo es de alto voltaje.
El contexto histórico importa para no exagerar ni subestimar. Este no es un bullpen que siempre haya sido malo: durante varios años el relevo angelino fue una de sus fortalezas. El colapso es reciente y específico. En 2025 el relevo terminó 21° en efectividad en las Mayores —una caída evidente— y en postemporada los Dodgers tuvieron que improvisar a Roki Sasaki como cerrador de emergencia. Por eso ficharon a Díaz en el invierno: tres años, 69 millones de dólares, récord de valor anual promedio para un relevista en la historia de la MLB, con la misión explícita de no volver a improvisar.
Lo que se juegan: no el liderato divisional, sino la ventaja de campo
Un dato que conviene precisar para no dramatizar de más: los Dodgers mantienen una ventaja de nueve juegos en el NL West, así que el liderato de la división no está en riesgo. Lo que sí está en juego es otra cosa, y es más valiosa en octubre: la ventaja de campo en postemporada. Al 14 de agosto los Brewers los superan por dos juegos en el mejor récord de MLB. Si la postemporada empezara hoy, Milwaukee tendría campo en casa en la Serie de Campeonato.
Los Dodgers han perdido nueve de sus últimos 13 juegos. Su récord es de 71-48, sólido en el papel, pero la racha reciente y el estado del bullpen siembran dudas legítimas sobre si este equipo —con toda su nómina y toda su estrella— llegará afinado a octubre. La historia de los Dodgers en los últimos años dice que saben recomponerse. Los números de agosto dicen que todavía no lo han hecho.
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