Carlos Correa lleva 12 años en las Grandes Ligas y 1,220 juegos en campocorto — nunca ha pisado la segunda base como titular, ni en ligas menores. Y justo ahora, con los Astros de Houston clasificados al playoff y a tres semanas del Wild Card Series, la franquicia evalúa exactamente eso: estrenarlo en una posición que jamás ha jugado. Según Ken Rosenthal de The Athletic, usar a Correa en segunda es una de las opciones en la mesa para cuando el campocorto puertorriqueño regrese de la lesión de tobillo que lo tiene fuera desde el 6 de mayo.
El rompecabezas que solo tiene una solución
Cuando Correa se rompió el tendón peroneus brevis del tobillo izquierdo el 5 de mayo y se operó el 11 de mayo, Houston tuvo que reorganizarse. Isaac Paredes tomó la tercera base y fue uno de los bateadores más consistentes del equipo en los meses siguientes. Jeremy Peña está inamovible en campocorto. Christian Walker ocupa la primera base. Yordan Álvarez ha fungido como DH la mayor parte de la temporada.
El problema es que si Correa regresa a su posición natural —campocorto— tendría que sacar a Peña. Si regresa a la tercera, saca a Paredes. Cualquiera de esas dos opciones elimina uno de los mejores bates de Houston en la recta más importante del año. La segunda base es la única casilla vacía del tablero: Altuve, que ha jugado ahí toda su carrera, pasaría al rol de designado, Álvarez se movería al jardín izquierdo y los cinco bates clave del lineup coexistirían sin que ninguno salga.
Rosenthal fue cuidadoso con el lenguaje. Según la nota de The Athletic, citada por ClutchPoints, la fuente es «una persona informada sobre las deliberaciones del equipo que habló bajo condición de anonimato para discutir planes que no han sido anunciados». No es un hecho consumado: es una posibilidad activa en la mesa del cuerpo técnico.
Correa adelantó la recuperación, pero los pasos que quedan no son pocos
En mayo, la cirugía llevaba una proyección de seis a ocho meses de recuperación. Eso significaba que la temporada de Correa estaba prácticamente terminada antes de que el verano comenzara. Lo que pasó después sorprendió a todos: para principios de septiembre, el campocorto ya corría al 95%, tomaba roletos en el campo y bateaba en jaula. El propio Correa lo dejó claro en agosto, cuando lo autorizaron a batear de nuevo: «No estaría haciendo todo este trabajo si no creyera que hay una oportunidad.»
El 12 de septiembre, MLB.com confirmó que Correa estuvo tomando roletos específicamente en segunda base en las instalaciones de los Astros en West Palm Beach. El plan, según Yahoo Sports, es que complete hasta 10 turnos al bate en prácticas en vivo; si no hay contratiempos, podría comenzar una asignación de rehabilitación con los Sugar Land Space Cowboys de Triple-A la próxima semana. Eso significaría, en el mejor de los casos, que estaría disponible para Houston en los últimos días de la temporada regular o directamente para el Wild Card.
Los Astros (75-73 al 12 de septiembre) encabezan la División Oeste de la Liga Americana y están clasificados como la tercera semilla de la AL, con una serie de comodín proyectada ante los Guardianes de Cleveland que comienza el 29 de septiembre. El tiempo es estrecho: aprender una nueva posición, completar la rehabilitación y volver a ritmo de juego en tres semanas es un programa exigente para cualquier pelotero, y más para uno que regresa de una cirugía de tobillo.
Un experimento que no tiene precedente en su carrera
The Crawfish Boxes, el blog de referencia de la fanática de los Astros, lo apuntó con precisión: Correa no solo nunca ha jugado segunda base en MLB — tampoco lo ha hecho en ningún nivel profesional. Toda su carrera en el lado izquierdo del diamante lo hace ágil para el backhand y los tiros largos desde el hueco, pero la mecánica de la segunda base es distinta: los giros para el doble play, los tiros cortos a primera, los ángulos de cobertura hacia el saco. No es imposible adaptarse, pero tampoco es trivial, y menos viniendo de una cirugía de tobillo.
Correa cumple 32 años el 22 de septiembre, fue reincorporado a Houston desde Minnesota en el plazo de cambios de 2025 y en los 32 juegos que disputó en 2026 antes de la lesión slasheaba.279/.369/.418 con 3 jonrones y 16 carreras impulsadas. Esos números dicen que el bate sigue ahí. La pregunta que Houston está tratando de responder en West Palm Beach — con roletos en segunda base y el reloj corriendo — es si el resto también.
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