El GM de los Dodgers de Los Ángeles Brandon Gomes habló el 21 de octubre, tras la eliminación en la NLCS, y no esquivó el tema: Kyle Tucker y Edwin Díaz llegaron a Los Ángeles con contratos de $240 millones y $69 millones respectivamente, tuvieron una temporada regular complicada, y sin embargo Gomes no siente que apostó mal. La clave, dice, está en el talento real de ambos jugadores y en lo que mostraron cuando el calendario importaba de verdad.
Una temporada regular que no salió como nadie esperaba
Los números de temporada regular de los dos grandes fichajes del invierno fueron difíciles de defender. Tucker cerró el año con línea de.233/.330/.385 y un OPS de.715 — por debajo del promedio de la liga y muy lejos de su nivel de All-Star en Houston. Acumuló apenas 0.7 bWAR, que para un contrato de $60 millones por temporada es una producción que duele ver.
Díaz fue aún más irregular. En sus primeras 16 apariciones registró un ERA de 11.85, fue a la lista de lesionados en abril por una cirugía de codo y regresó en agosto, solo para volver a la IL por inflamación en el cuello. En total cerró la temporada regular con apenas 7 salvamentos en 11 oportunidades — números que, en cualquier otro contexto, abrirían un debate sobre el peor contrato del año.
Pero Gomes fue claro en su exit interview con Dodgers Nation: «So much of that was betting on the true talent of those guys and while the regular season did not go the way anyone expected, their contributions in the postseason were massive» — dijo el GM, reconociendo sin rodeos que la temporada regular no fue lo que esperaban, pero separando ese resultado del veredicto final sobre los jugadores.
Tucker y Díaz en octubre: los mismos nombres, un béisbol diferente
El contraste con la postemporada es el tipo de cosa que hace al béisbol un deporte difícil de entender en muestra pequeña. Tucker, el mismo que bateó.233 en temporada regular, terminó la postemporada con línea de .333/.419/.519 y OPS de.938 — dos dobles, un jonrón y dos bases robadas en los juegos de la NLDS ante Atlanta. No es que cambiara su mecánica: es que el talento que los Dodgers pagaron finalmente se mostró donde más importaba.
Díaz ganó dos salvamentos en la NLDS y lanzó tres innings en el Juego 4 de la NLCS contra Milwaukee. Lejos del relevista que parecía roto en abril, cerca del cerradores dominicano que firmó el récord de valor anual promedio para un relevista en diciembre de 2025.
Gomes lo puso en perspectiva con una frase que suena a línea de planeación de franquicia: «If that is where we’re looking at, where we end up winning the division with a bye, and those guys are performing at their peak in the postseason, that’s a pretty good outcome for us» — declaró en Dodgers Nation el 21 de octubre.
¿Qué significa esto para los Dodgers de 2027?
Los Dodgers terminaron 100-62, ganaron la División Oeste de la NL, tuvieron bye en la primera ronda y avanzaron a la NLCS. Ahí fueron barridos 4-0 por los Brewers de Milwaukee — quienes llegaron a la Serie Mundial por primera vez desde 1982 — y el sueño del tricampeonato terminó. No es el resultado que esperaban, pero tampoco es la historia de dos contratos tirados a la basura.
El propio Gomes cerró su reflexión con tres palabras que marcan el tono hacia 2027: «Really looking forward to next year for those guys», dijo al mismo medio. Dicho con el contexto de lo que ambos mostraron en octubre — Tucker con OPS de.938, Díaz con salvamentos limpios — no suena a obligación de defender una inversión. Suena a que el GM sabe lo que tiene, y que una temporada de adaptación más lesiones no cambia esa lectura.
La pregunta para el próximo invierno no es si Tucker y Díaz son buenos: los números de octubre responden eso. La pregunta es si los Dodgers pueden armar alrededor de ellos un equipo que llegue más lejos que la NLCS.
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