A la 1 de la mañana del miércoles 29 de octubre, Kevin Cash llamó a Drew Rasmussen para decirle que abriría el Juego 5 de la Serie Mundial. No fue una llamada de opciones: Nick Martínez, el abridor programado, había lanzado dos entradas de relevo en el Juego 4 y no podía arrancar. Rasmussen aceptó con tres días de descanso encima, 89 pitches en las piernas del sábado anterior y tres cirugías de codo en el historial.
Por qué Cash no tenía otra opción
El Juego 4 lo cambió todo. Tampa Bay ganó en 12 innings gracias a un hit de Ben Williamson, y esa victoria heroica tuvo un costo inmediato: Martínez lanzó dos entradas y 33 pitches de relevo para ayudar a sostener el partido. Con eso, quedó fuera de la apertura del Juego 5. Cash lo confirmó antes del juego: Martínez sí estaba disponible como relevista, pero no como abridor.
Cash reconoció que estuvo despierto hasta las 4 de la mañana planificando el pitcheo para el Juego 5. El coach de pitcheo Kyle Snyder ya había consultado con Rasmussen y Martínez durante el transcurso del Juego 4 sobre su disponibilidad. La respuesta de Rasmussen fue sí. Para ese momento, era la única respuesta que Tampa Bay podía recibir.
Rasmussen cumplió. El bullpen no.
El plan era claro desde antes del primer pitch: 60 pitches o cuatro entradas, lo que llegara primero. Rasmussen lanzó cuatro entradas, permitió una carrera en dos hits, ponchó a cuatro y no dio bases por bolas en 48 pitches. Cash lo retiró al inicio de la quinta exactamente como había prometido.
El contexto de esa actuación no es menor. En el Juego 2 del sábado, Rasmussen había salido después de 89 pitches en 3⅔ entradas. Volver al montículo tres días después, con la temporada en juego y frente a un rival que terminó la postemporada con ERA de 1.89, es una cosa. Hacerlo con ERA de 2.19, marca de 2-0, 27 ponches y WHIP de 0.97 en toda la postemporada es otra historia. Rasmussen llegó al Juego 5 siendo uno de los mejores brazos de octubre.
El problema fue lo que vino después. El bullpen de Tampa Bay no pudo sostener el marcador y los Brewers ganaron 4-1. Jacob Misiorowski, probable ganador del Cy Young de la Liga Nacional 2026, cerró la serie con marca de 2-0 y ERA de 1.89 en la postemporada. Milwaukee se coronó campeón de la Serie Mundial por primera vez en la historia de la franquicia.
El brazo que aguantó hasta donde tenía que aguantar
Hay que ponerle nombre a lo que Cash le pidió a Rasmussen: arrancar un Juego 5 de Serie Mundial con tres días de descanso, tras haber tenido Tommy John en 2016 y 2017, más un procedimiento de brace interno en 2023. Tres cirugías mayores de codo. No es un detalle biográfico: es el motivo por el que el límite de 60 pitches o cuatro entradas existía desde antes de que Rasmussen se pusiera los spikes.
En temporada regular 2026, Rasmussen terminó con récord de 16-5, ERA de 2.67, WAR de 5.0 —cinco victorias más que un abridor de reemplazo— y 174 ponches en 172 innings. Es el tipo de pitcher que Tampa Bay no puede perder por sobre-exigir en un juego de postemporada. Cash tomó la decisión correcta al retirarlo. Que el bullpen no haya sostenido el resultado es otra conversación.
Solo el 14.6% de los equipos que van abajo 3-1 en series de siete juegos de la postemporada de Grandes Ligas han logrado la remontada. Tampa Bay lo intentó hasta la madrugada del miércoles y hasta las cuatro entradas de Rasmussen. No alcanzó, pero la decisión de Cash fue la única que tenía sentido con las cartas que quedaban sobre la mesa.

