Diciembre de 2012. Los Dodgers de Los Ángeles anunciaban un nombre que pocos en Estados Unidos conocían: Hyun-Jin Ryu, lanzador derecho de 25 años, con un contrato de 6 años y $36 millones. No era una cifra espectacular para las Grandes Ligas, pero el dato importante estaba en otro lado: era la primera vez que un pelotero coreano llegaba a MLB a través del sistema de posting, el mecanismo que permite a los equipos de las ligas asiáticas subastar el derecho de negociación con sus propios jugadores.
Ryu no era un desconocido en Corea. Había ganado dos Premios Cy Young de la KBO y era el as de los Hanwha Eagles. Pero el posting coreano de esa época no funcionaba como hoy. El acuerdo formal entre MLB y la KBO no existía aún. Hyun-Jin Ryu se movió en una zona gris, bajo reglas que después cambiarían por completo.
El pionero que abrió la puerta
Antes de Ryu, algunos coreanos habían llegado a MLB, pero por vías distintas: como agentes libres internacionales o tras jugar en Japón primero. El posting era territorio japonés. Los Seibu Lions, los Yomiuri Giants y otros equipos de la NPB llevaban años usando este sistema para monetizar a sus mejores activos. Corea no tenía un protocolo establecido.
Hyun-Jin Ryu cambió eso. Su éxito inicial—ganó 12 juegos en su primera temporada con Los Dodgers de Los Ángeles—abrió los ojos tanto de los equipos coreanos como de los agentes. Si un lanzador de la KBO podía llegar a las Grandes Ligas y rendir, ¿por qué no monetizar esa salida?
En 2018, MLB y la KBO formalizaron el acuerdo. Las reglas quedaron claras: los equipos coreanos podían publicar jugadores, MLB establecería un período de negociación, y habría comisiones sobre el contrato firmado. Los tramos eran equivalentes a los de la NPB: porcentajes escalonados según el monto total del deal.
Ocho más, resultados dispares
Desde que se selló el acuerdo formal en 2018, ocho jugadores adicionales han sido publicados por la KBO. El número no es alto. Y aquí está el punto: no todos tuvieron el recorrido de Hyun-Jin Ryu.
Algunos llegaron y duraron poco. Otros nunca despegaron. Las razones varían: lesiones, dificultad para adaptarse al nivel, o simplemente que el mercado no los valoró tanto como sus números en Corea sugerían. El posting coreano ha producido menos estrellas que el japonés, donde nombres como Ichiro Suzuki, Yu Darvish o Shohei Ohtani redefinieron el estándar.
El factor es complejo. La KBO es una liga competitiva, pero el salto a MLB es abrupto. Los pitchers coreanos han tenido particular dificultad. Los bateadores también enfrentan el cambio de velocidades y la profundidad del pitcheo estadounidense. No es cuestión de dinero invertido—los contratos son similares a los de Japón—sino de adaptación.
Por qué sigue importando en 2026
Hyun-Jin Ryu se retiró en 2023, pero su legado no es solo lo que ganó en Los Dodgers de Los Ángeles o después en Toronto y Los Ángeles nuevamente. Es haber probado que un coreano podía competir en las Grandes Ligas y, más importante, que la KBO tenía talento exportable.
Hoy, el posting coreano sigue siendo una opción para equipos de MLB que buscan pitchers o bateadores en desarrollo. No es el flujo constante que existe con Japón, pero existe. Y cada vez que un jugador de la KBO negocia su salida, el precedente de Hyun-Jin Ryu está ahí: el primero que abrió la puerta, el que probó que era posible.
El sistema de posting, tanto el coreano como el japonés, seguirá siendo una pieza del mercado de talentos de MLB. Los números pueden cambiar, los equipos pueden cambiar, pero el mecanismo persiste. Y todo empezó cuando un lanzador coreano firmó por $36 millones hace más de una década.
El dato: Hyun-Jin Ryu fue el primer coreano en llegar a MLB por posting en 2012; desde que se formalizó el acuerdo KBO-MLB en 2018, ocho jugadores más han sido publicados, pero con resultados menos consistentes que los del pionero.
