El 13 de septiembre de 2026, ante 25,000 aficionados en el Tokyo Dome, Ichiro Suzuki salió al montículo a los 52 años y lanzó un juego completo: blanqueada, 127 pitcheos, 17 ponches y dos hits en contra. Enfrente tenía a las mejores jugadoras de béisbol de preparatoria de Japón. No les bajó ni un poco. Ichiro tiene una carrera completa como jardinero —3,089 hits en MLB, Salón de la Fama en 2025— y eso lo hace todo más absurdo y más él.
127 pitcheos, 17 Ks y una velocidad que no debería existir a los 52
Ichiro lanzó al menos un pitcheo registrado a 85 mph durante el juego. Para contexto: el promedio de un lanzador de Grandes Ligas está alrededor de 93-94 mph en recta. Ochenta y cinco no es un número olímpico, pero es un número real, lanzado por un hombre de 52 años que pasó toda su carrera profesional corriendo hacia la pared del jardín derecho, no tirando desde el montículo.
El evento —llamado partido de estrellas de béisbol femenino de Japón— se celebra cada año desde 2021, y Ichiro ha lanzado en cada edición. No de adorno: en 2021 ponchó a 17 rivales en 147 pitcheos; en 2024 tiró una blanqueada de 116 pitcheos con nueve ponches. Este año mejoró sus propias marcas con 17 Ks en 127 lanzamientos. Cada temporada viene y pone un número más limpio que el anterior.
También bateó primero en el orden y fue 2 de no sé cuántos turnos al bat. No fue a tirar y sentarse en la banca. Fue a jugar béisbol.
Por qué Ichiro no se hace el simpático con estas jugadoras
El torneo existe para promover el béisbol femenino en Japón, un deporte que perdió su liga profesional en 2019. Ichiro armó su propio equipo —el Kobe Chiben— con exgrandeligas: Hideki Matsui y Kazuo Matsui estuvieron en la alineación. No es un juego de Old-Timers con uniformes graciosos. Ichiro lo diseñó como una vitrina para que las mejores jóvenes del béisbol japonés compitan en el Tokyo Dome ante 25,000 personas.
Y precisamente por eso no les regala nada. En 2023, una jugadora de 15 años lo ponchó a él en tres pitcheos. Ichiro no se quejó: volvió a lanzar al año siguiente con el mismo nivel. La lógica es la opuesta a la que uno esperaría: si él bajara la intensidad, el mensaje sería que el béisbol femenino no merece el esfuerzo completo. Presentarse con todo —con 127 pitcheos, con cada variante en su arsenal— es la forma en que les dice que sí merece.
El equipo de preparatoria no salió masacrado del estadio. Salió habiendo enfrentado a uno de los mejores peloteros en la historia del juego, en condiciones reales, en el Tokyo Dome. Eso no lo da ninguna ceremonia.
Ichiro después del retiro: una carrera que no paró
Ichiro se retiró de la MLB en marzo de 2019 a los 45 años, después de un último juego en Tokio con los Mariners. Desde entonces no ha dejado de jugar. En julio de 2025 entró al Salón de la Fama de Cooperstown como el primer jugador de posición japonés en ser electo. Este verano de 2026 conectó ocho jonrones en el Derby de ex alumnos de los Mariners. Y en septiembre regresó al montículo por sexta temporada consecutiva.
Es tentador llamarlo ‘nostalgia’ o ‘homenaje’. Pero 127 pitcheos no son nostalgia. Son preparación, son rutina, son alguien que decidió que el béisbol no termina cuando termina el contrato. Ichiro sigue siendo asistente especial del presidente de los Marineros de Seattle, y sigue siendo la razón por la que 25,000 personas llenan el Tokyo Dome en septiembre para ver un partido de preparatoria.
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