El 15 de agosto de 2026, Jake Rogers se convirtió en el jugador de Grandes Ligas que más equipos distintos visitó en menos días: cuatro camisetas en 21 días, la mitad exacta de los 42 días que Frank Huelsman tardó en hacer lo mismo en 1904. El catcher de 31 años no eligió ese ritmo; lo eligió el mercado por él, entre canjes de deadline, dos designaciones para asignación y una cadena de lesiones en receptores que cruzó toda la Liga Americana.
Cómo se arma un récord en tres semanas
Todo arrancó el 25 de julio con los Detroit Tigers, su casa durante nueve temporadas. Cuando Detroit reincorporó al jardinero Javier Báez desde la lista de lesionados, Rogers sobraba: fue designado para asignación el 28 de julio. Cinco días después, los Baltimore Orioles —con Adley Rutschman y Samuel Basallo en el IL al mismo tiempo— lo canjearon a cambio del lanzador de ligas menores Zane Barnhart.
El deadline de temporada hizo el resto. Baltimore incluyó a Rogers en el megacanje de Rutschman a Boston, donde los Red Sox lo recibieron como pieza adicional. Cuando Rutschman regresó del IL, Rogers volvió a quedar fuera: segundo DFA en menos de un mes. El 14 de agosto, los Chicago White Sox lo reclamaron en waivers. Cuatro uniformes distintos en 21 días.
El récord anterior lo tenía Frank Huelsman desde 1904: cuatro equipos de la Liga Americana en 42 días. Rogers lo redujo a exactamente la mitad. El registro anterior tardó 122 años en caer.
Por qué cuatro equipos lo necesitaron al mismo tiempo
La respuesta corta: receptores rotos en toda la Liga Americana. Los Orioles perdieron a sus dos titulares simultáneamente. Los Red Sox tenían a Kyle Teel en el IL. Los White Sox necesitaban profundidad en la posición. Rogers es valorado principalmente por su guante, no por su bate, y en agosto de 2026 era prácticamente el único catcher disponible que encajaba en las necesidades de cada uno de esos equipos en el momento exacto en que lo necesitaban.
El contexto del sistema de transacciones hace el récord aún más difícil de repetir: en el béisbol moderno, los contratos garantizados, las cláusulas de no-trade y la agencia libre limitan enormemente este tipo de odiseas. Rogers llegó al deadline en su último año de elegibilidad de arbitraje —firmó con Detroit por 3.05 millones para 2026—, sin cláusula de no-trade, lo que lo convirtió en la pieza más móvil del tablero.
El desenlace tiene algo de poético. El 15 de agosto, Rogers volvió a Comerica Park como visitante con los White Sox. Los fanáticos de Detroit, donde pasó nueve temporadas, le dieron una ovación. Un jugador que en tres semanas había sido descartado dos veces recibió el reconocimiento de la única afición que realmente lo conocía.
Chicago, por cierto, no es el destino que muchos esperarían para cerrar este viaje. En agosto de 2026 los White Sox lideran la División Central de la Liga Americana, protagonizando una remontada después de tres temporadas consecutivas con 100 o más derrotas. <a href=’https://baseballsavant.mlb.com/savant-player/668670′>Jake Rogers</a> llega a un equipo que compite de verdad.
Los números detrás
- 133 apariciones al plato en 2026
- 3 home runs y 11 carreras impulsadas
- AVG: .173
- OPS: .597
- xwOBA: .271 (lo que «debería» estar haciendo según calidad de contacto)
- Velocidad de salida promedio: 87.8 mph
- Barrel rate: 7.9% (% de batazos con la combinación perfecta exit velo + ángulo)
- Hard-hit: 36.8% (batazos por encima de 95 mph)

