José Urquidy llegó al montículo del Target Field con una deuda: una semana antes había cedido cinco carreras en tres entradas ante Texas, su peor salida desde que llegó a los White Sox. El domingo 30 de agosto, con Chicago perdiendo desde el primer inning, el mazatleco lanzó cinco entradas de relevo, permitió solo una carrera y necesitó únicamente 67 lanzamientos para hacerlo. Los White Sox perdieron 5-1, pero el punto de luz fue de Sinaloa.
Lo que pasó en el juego y por qué importa Urquidy
El domingo fue un día de bullpen para los White Sox: Jordan Hicks abrió y cedió tres carreras en el primer inning; Tyler Gilbert agregó una más en el tercero. Chicago llegaba a un hueco profundo cuando tocó el turno de Urquidy.
El sinaloense tomó el relevo y lo que vino fue un trabajo limpio de cinco entradas. El único daño llegó en el séptimo, cuando Luke Keaschall conectó un jonrón solitario. Por lo demás, Urquidy mantuvo el marcador en su sitio y le dio descanso al resto del bullpen de Chicago.
Del otro lado, el abridor de los Twins, Zebby Matthews, llevó juego perfecto hasta el sexto inning con dos outs antes de que Drew Romo lo rompiera con un sencillo. Los White Sox no anotaron hasta el noveno, con un sencillo de Braden Montgomery que impulsó a Sam Antonacci. El 5-1 final dice poco de lo que hizo Urquidy.
La semana que cambió el relato del mazatleco
El 24 de agosto, ante Texas, Urquidy había cedido cinco carreras en tres entradas: seis hits, cuatro bases por bolas y sin respuestas. Fue la clase de salida que te saca de la conversación de postemporada antes de que empiece.
Siete días después, el ajuste fue visible. En declaraciones post-juego citadas por MLB.com, Urquidy explicó: «Estaba lanzando más strikes, sin duda. Creo que los pitches secundarios estaban funcionando». Y añadió: «Vi muchos swings y fallos tratando de que pegaran rodados o elevados al cuadro. Eso fue la diferencia».
El cambio de enfoque fue real: más strikes tempranos, mayor uso del changeup. El resultado fue el relevo más largo y efectivo de su corta etapa en Chicago. Antes de ser canjeado de los Pittsburgh Pirates el 27 de julio, Urquidy había registrado 3.66 ERA y 73 ponches en 17 aperturas de Triple-A — los números que convencieron a los White Sox de pagar el precio del prospecto Félix Doroteo.
Una nota de contexto necesaria: su ERA acumulado en 2026 ronda 8.10, pero ese número incluye una etapa desastrosa en Pittsburgh. Con los White Sox, la muestra es pequeña y mixta. Lo que sí es real es que el domingo apareció cuando se le necesitaba.
Los White Sox lideran la División Central con un mes para cerrarlo
A pesar de la derrota del domingo, Chicago tomó dos de los tres juegos de la serie en Target Field. Los White Sox terminaron el día con récord de 72-63 al frente de la División Central de la Liga Americana, con los Twins a 7.5 juegos atrás y un mes de temporada regular por delante.
La siguiente parada es Houston, donde los White Sox enfrentarán a los Astros en una serie de cuatro juegos que será clave para la recta final. Si Urquidy puede repetir la versión del domingo, el canje de julio habrá valido la pena.

