El 8 de agosto de 2026, con el conteo 0-2 y dos outs en el sexto inning, el umpaier Emil Jimenez cantó el tercer strike a Julio Rodríguez y de inmediato le negó el desafío ABS que el pelotero solicitó tocando su casco. El argumento: tardó demasiado. Los Mariners de Seattle perdieron el juego 3-2 ante los Rays de Tampa Bay, el mánager Dan Wilson fue expulsado por segunda vez en cuatro juegos y la MLB quedó con una pregunta sin respuesta clara: ¿cuánto tiempo es ‘inmediatamente’?
Lo que pasó, cuadro por cuadro
Steven Matz le tiró un sinker de 93.3 mph que aparentemente rozó la esquina superior izquierda de la zona de strike. Jimenez cantó el out y Rodríguez tocó su casco para activar el desafío ABS. Ahí se detuvo todo.
El árbitro negó la solicitud argumentando que Rodríguez no fue lo suficientemente rápido. El problema: los videos del momento muestran que el pelotero tocó su casco mientras Jimenez todavía terminaba su movimiento de strike cantado. Para muchos observadores —y para el propio dugout de Seattle— eso califica perfectamente como una solicitud inmediata.
La regla oficial del ABS Challenge System establece que los desafíos deben hacerse ‘immediately after the umpire’s call, without assistance from the dugout or other players’ (inmediatamente después de la decisión del árbitro, sin asistencia del dugout ni de otros jugadores), según el comunicado oficial de MLB. Lo que la regla no define es cuántos segundos caben dentro de ese ‘inmediatamente’. Ese es el vacío.
Dan Wilson salió al campo a confrontar a Jimenez y fue expulsado. Era su segunda expulsión en apenas cuatro juegos. Los abucheos desde las gradas de T-Mobile Park acompañaron a Jimenez durante el resto del partido.
El mismo árbitro, la misma jugada, la decisión contraria
Si el incidente con Rodríguez quedó en el terreno de lo discutible, lo que ocurrió en el siguiente inning lo puso en otro nivel. El propio Jimenez intentó negar un desafío ABS al bateador de Tampa Bay Jonathan Aranda en circunstancias similares. Esta vez, el árbitro de tercera base Doug Eddings intervino y concedió el desafío.
El resultado: el pitch que Jimenez había cantado como strike era una bola. El sistema Hawk-Eye lo confirmó. En el mismo juego, el mismo árbitro aplicó el criterio de ‘inmediatamente’ de dos maneras distintas a dos bateadores distintos, y cuando un colega corrigió la segunda negación, el sistema de 12 cámaras demostró que el primer árbitro también se había equivocado en la decisión de fondo.
El punto central no es si el sinker de Matz era strike o bola. Es que el jugador tiene el derecho procedimental de verificarlo mediante el ABS Challenge System, y negarle ese derecho —sin un criterio claro y uniforme de qué cuenta como ‘inmediato’— deja al sistema más vulnerable de lo que sus creadores calcularon.
El ABS en su primera temporada: tecnología de punta, manual incompleto
El ABS Challenge System debutó en 2026 como la mayor reforma arbitral en la historia de la MLB. El Joint Competition Committee —seis dueños, cuatro peloteros activos y un árbitro activo— lo aprobó en septiembre de 2025. El sistema usa 12 cámaras Hawk-Eye y una red 5G privada de T-Mobile instalada en los estadios para rastrear cada lanzamiento con precisión milimétrica. Cada equipo inicia el juego con dos desafíos y los conserva si el desafío resulta exitoso.
La zona de strike del ABS es un rectángulo bidimensional de 17 pulgadas de ancho, con el tope en 53.5% de la altura del bateador y el piso en 27%, ajustado de forma individual por jugador. La tecnología, en papel, no tiene grietas.
Pero la polémica de Rodríguez deja claro que el talón de Aquiles no está en las cámaras: está en el procedimiento humano que rodea al sistema. Mientras la MLB no defina con exactitud —en segundos o en movimientos específicos del cuerpo— qué constituye una solicitud ‘inmediata’, cada árbitro va a interpretar la regla a su criterio. Y esa inconsistencia, como quedó demostrado el 8 de agosto en Seattle, le cuesta juegos a los equipos y credibilidad al sistema que vino a mejorar el juego.

