Michael Lorenzen lanzó el 14º no-hitter en la historia de los Phillies de Filadelfia el 9 de agosto de 2023, apenas en su segundo juego con el equipo, ante los Nacionales de Washington. Fueron 124 lanzamientos, 5 ponches y 9 entradas completas en una victoria 7-0. En las gradas, su esposa Cassi, su hija June Elizabeth y su madre Cheryl lo vieron todo. Y su reacción sigue siendo uno de los momentos más emotivos de esa temporada.
Un no-hitter en su segunda salida con los Phillies
Los Phillies adquirieron a Lorenzen justo antes de la fecha límite de cambios de 2023, a cambio del prospecto Hao-Yu Lee. Venía de ser seleccionado All-Star de la Liga Americana con los Tigres de Detroit. Nadie esperaba que su debut en casa en Filadelfia fuera así.
Lorenzen retiró a los 27 bateadores de Washington sin permitir un solo hit. Lanzó 124 pitches, un máximo de carrera, con 5 ponches y 4 bases por bolas. Fue, además, el cuarto no-hitter de la temporada 2023 en las Grandes Ligas, y convirtió a Lorenzen en solo el quinto lanzador en la historia del béisbol mayor, y apenas el segundo desde 1900, en tirar un no-hitter en su debut como local con un equipo nuevo.
El último no-hitter de los Phillies antes de este había sido el de Cole Hamels en 2015, ocho años atrás. Ese contexto histórico lo hace todavía más grande.
La familia que lo vio todo desde las gradas
Cassi, su esposa, aguantó el aire en cada lanzamiento del noveno inning. June Elizabeth, su hija nacida en 2022, estaba ahí sin saber todavía lo que estaba pasando. Y Cheryl, su madre, vivió cada out como si fuera el último.
La escena se volvió viral porque captura algo que el béisbol tiene muy pocas veces: el instante exacto en que una familia entiende que está viendo historia. No es un resumen de ESPN. Es la cara de alguien que lo quiere viendo cómo él lo logra.
Lorenzen también pensó en su padre, Clif, quien ya no estaba presente. En su primer juego tras la muerte de Clif, en agosto de 2016, Michael conectó su primer jonrón en Grandes Ligas. El béisbol le debe varios momentos a esa historia.
La mejor temporada de su carrera
El no-hitter no fue un accidente dentro de una temporada mediocre. En 2023, Lorenzen estableció máximos de carrera en entradas lanzadas (153.0), aperturas (25), ponches (111) y victorias (9). Fue su año más completo como lanzador titular, lejos del rol de relevo que había tenido en Cincinnati.
A sus 31 años, Lorenzen demostró que el cambio de equipo a mitad de temporada, lejos de desestabilizarlo, lo llevó a la actuación más memorable de su carrera. El béisbol tiene esa rareza: a veces el mejor juego de tu vida llega cuando recién te conocen.
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