El número que parecía imposible
En diciembre de 2023, Shohei Ohtani estampó su firma en un papel que cambió el panorama de los contratos en las Grandes Ligas. Los Angeles Dodgers le ofrecieron $700 millones por 10 años. Era el contrato más grande en la historia del deporte profesional en ese momento. Pero lo que hizo especial este acuerdo no fue solo la cifra, sino cómo se estructuró cada dólar.
Ohtani aceptó cobrar apenas $2 millones por temporada entre 2024 y 2033. Los otros $680 millones se los pagarían entre 2034 y 2043, cuando ya no estaría en las canchas. Una decisión que dejó a analistas y directivos rascándose la cabeza: ¿por qué un pelotero en su prime aceptaría recibir casi nada ahora?
El truco detrás de la cifra
La respuesta está en los impuestos, la inflación y una estrategia que solo los equipos más ricos pueden permitirse. Para el cálculo del impuesto de lujo de las Grandes Ligas—el techo de gastos que penaliza a los equipos por gastar demasiado—el contrato de Shohei Ohtani contó como aproximadamente $460 millones divididos en 10 años. Eso equivale a unos $46 millones anuales en el tope salarial, no a los $70 millones que parecería si dividimos $700 entre 10.
Para Ohtani, la ventaja es más sutil. Al diferir el dinero hacia el futuro, aprovecha la inflación: esos dólares que recibirá en 2034 valdrán menos en poder adquisitivo que los que recibiría hoy, pero en números nominales seguirán siendo $680 millones. Los Dodgers, por su lado, consiguen un descuento importante en el tope salarial, lo que les permite gastar en otros peloteros sin topar el límite de gastos.
Nez Balelo y el mercado que se redefine
Nez Balelo, el agente que negoció este contrato, logró algo que parecía matemáticamente imposible: mantener el número en $700 millones—una cifra redonda y memorable—mientras estructuraba los pagos de forma que beneficiara tanto al jugador como al equipo. No es un truco contable turbio. Es un acuerdo donde ambas partes ganan, aunque de formas distintas.
Lo que Ohtani ganó fue la seguridad de $700 millones garantizados en un deporte donde las lesiones pueden acabar carreras. Los Dodgers ganaron flexibilidad salarial en los próximos años para construir un equipo competitivo sin exceder el impuesto de lujo. Y Ohtani, mientras tanto, seguía siendo el mejor pelotero de las Ligas, ganando lo justo para vivir bien pero con un cheque futuro esperándolo.
El contrato también reflejaba algo más: los Dodgers estaban dispuestos a pagar el precio total que Ohtani pidiera, pero él mismo propuso una estructura que hiciera posible el acuerdo. No fue un equipo presionando a un jugador. Fue una negociación donde ambos lados vieron el beneficio.
Por qué sigue importando en 2026
Casi tres años después, ese contrato sigue siendo el ancla de cualquier conversación sobre dinero en el beisbol. No porque $700 millones sea una cifra inalcanzable—otros equipos tienen capacidad de gastar más—sino porque mostró que la estructura importa más que el número total.
Los Dodgers usaron esa flexibilidad salarial para seguir invirtiendo. Otros equipos aprendieron que diferir pagos puede ser una herramienta legítima. Y los agentes como Nez Balelo demostraron que se puede negociar un contrato récord sin que parezca una batalla de egos entre el jugador y la organización.
Shohei Ohtani cobró $2 millones en 2024 y 2025, mientras ganaba premios individuales y llevaba a los Dodgers hacia series mundiales. En 2034, cuando reciba sus primeros pagos significativos del diferimiento, probablemente estará retirado. Para entonces, ese dinero habrá sido invertido, y el impacto de su contrato en los gastos de los Dodgers habrá quedado en el pasado. Es un acuerdo que funciona en el presente, pero cuya verdadera factura se pagará en el futuro. Y eso, en el beisbol de hoy, es exactamente lo que algunos equipos están buscando.
El dato: Shohei Ohtani firmó por $700 millones pero cobró solo $2 millones anuales durante 10 años; los $680 millones restantes se los pagarán después.

