Los Padres de San Diego entran a la offseason 2026-27 con un problema de pitcheo que se ve más manejable de lo que realmente es. El diagnóstico que circula en redes dice que el equipo tiene cuatro abridores para 2027: Joe Musgrove, JP Sears, Randy Vásquez y Yu Darvish. Pero cuando se revisan los contratos, las lesiones y lo que el propio GM A.J. Preller declaró esta semana, la cuenta baja rápido. De cuatro, hay uno que es realmente seguro.
Por qué el conteo de cuatro no cuadra
El único abridor que los Padres tienen garantizado sin asterisco es Randy Vásquez. Acumuló un ERA de 3.87 en 49 aperturas entre 2024 y 2025, tiene contrato bajo control del equipo y no hay ninguna duda médica sobre su disponibilidad. Ese es el piso real de la rotación.
Joe Musgrove está bajo contrato hasta 2027 (5 años, $100 millones firmados antes de la temporada 2023), pero no ha abierto un juego de temporada regular desde 2024. Se sometió a cirugía Tommy John en octubre de ese año y regresó en la postemporada 2026 únicamente como relevista. Cuando le preguntaron esta semana qué rol tendría Musgrove el año que viene, Preller dijo exactamente esto: no lo sabe. Un abridor cuyo manager general no puede confirmar que va a abrir no es un ‘lock’.
Yu Darvish tiene contrato vigente por dos años más, pero tampoco lanzó un solo inning en la temporada regular 2026 tras someterse a una cirugía de internal brace en el codo derecho en octubre de 2025. Cumplirá 41 años en el verano de 2027 y, según múltiples fuentes, aún no ha decidido si intentará regresar. Preller fue igual de cuidadoso con él: dijo que Darvish ‘sigue haciendo el trabajo para darse la opción’, sin comprometerse a nada. Es una wild card, no una certeza.
JP Sears completó la temporada 2026 en Triple-A y entra al año siguiente sin opciones de ligas menores. Eso lo pone en el roster por obligación de 40 hombres, no por mérito competitivo. Puede ser parte de la rotación; también puede no serlo.
El abridor que falta en el conteo y el que puede irse
El nombre que el tuit original ignora es Nick Pivetta. Regresó de una lesión de flexor en el codo derecho el 7 de septiembre de 2026 y registró un ERA de 2.05 en sus aperturas de vuelta, incluyendo postemporada. Los Padres ganaron sus seis salidas tras su regreso. Su opción de jugador se convirtió en opción de club de $14 millones porque pasó más de 130 días en la lista de lesionados, y la mayoría de analistas considera que ejercerla es una decisión fácil dado cómo terminó lanzando. El problema es que la lesión de flexor convierte cualquier decisión en un riesgo médico real.
Si Pivetta regresa, los Padres tienen en la práctica cinco nombres para competir por cuatro o cinco lugares en la rotación: Vásquez, Pivetta, Sears, y las incógnitas de Musgrove y Darvish. Eso no resuelve nada por sí solo, pero cambia el panorama respecto a lo que circuló esta semana en redes.
El problema grande se llama Michael King. Hizo 32 aperturas en 2026 con ERA de 3.21, 185 innings y 159 ponches, y en postemporada fue brutal: 0.64 ERA en 14 innings. Firmó un contrato de tres años y $75 millones la offseason pasada con una cláusula de opt-out, y con esos números tiene todos los incentivos del mundo para probar el mercado libre. Spotrac proyecta que podría obtener cerca de $150 millones en cinco años; Bleacher Report apunta a cinco años y $120 millones. Si King se va, los Padres pierden a su mejor abridor y quedan con el hueco más grande de su rotación en años recientes.
Qué tiene que hacer Preller este invierno
La prioridad número uno de San Diego en esta offseason es el pitcheo, y nadie en la organización lo está negando. El mercado de abridores libres incluye nombres como Shota Imanaga, Trevor Rogers y Freddy Peralta, además del prospecto japonés Hiromi Itoh que llega con expectativa alta. Retener a King, si es posible, debería ser la primera conversación; añadir dos brazos del exterior, la segunda.
Los Padres han armado rotaciones competitivas de formas creativas casi cada offseason desde 2021. Preller tiene historial de moverse rápido y bien en este mercado. Pero la magnitud del hueco en 2026-27 —con Musgrove sin rol definido, Darvish sin confirmar si regresa, Pivetta con una lesión reciente de flexor y King a punto de decidir si se queda o se va— es inusualmente grande incluso para los estándares de San Diego.
Una rotación no se construye con cuatro nombres en un papel. Se construye con cuatro brazos sanos listos para abrir el Día Inaugural. Ahí es donde los Padres todavía tienen trabajo que hacer.

