La MLB quiere prohibir los pagos diferidos en contratos nuevos. El sindicato de jugadores (MLBPA) dice que no. Y en el medio está el contrato de Shohei Ohtani — 700 millones de dólares, 98% diferido — que se convirtió en el ejemplo más visible de por qué este tecnicismo contable es, en realidad, uno de los puntos más explosivos de las negociaciones del CBA que vence el 1 de diciembre de 2026.
Qué son los pagos diferidos y por qué los Dodgers los dominan
Un pago diferido es exactamente lo que suena: el jugador acepta cobrar parte de su contrato en el futuro, muchos años después de que termine su carrera. No es un truco ni una trampa — el Artículo XVI del CBA actual los permite explícitamente, sin límite de monto, siempre que el equipo fondee el valor presente de la deuda en los primeros dos años del contrato.
Los Dodgers de Los Ángeles convirtieron esa cláusula en estrategia. El contrato de Ohtani difiere 68 millones de sus 70 millones anuales durante diez años: el outfielder cobra casi nada hoy y recibirá la mayor parte después de 2033. Resultado: el nómina competitiva de Los Ángeles en 2026 aparece en aproximadamente 416 millones de dólares, pero la deuda real acumulada en diferidos supera los mil millones. Ningún otro equipo de MLB llega ni de cerca a 200 millones en compromisos diferidos totales.
El efecto práctico es que los Dodgers pueden firmar a los mejores peloteros del mercado con contratos que, sobre el papel de hoy, parecen manejables. Los equipos de mercado pequeño llevan años quejándose de eso — y la diferencia entre Los Ángeles (416 millones) y los últimos Marlins de Miami (79 millones) les da 337 millones de argumentos.
Lo que propone la liga, lo que exige el sindicato y por qué no se ponen de acuerdo
El 25 de junio de 2026, MLB presentó su propuesta formal de CBA. Entre las medidas más duras: eliminar por completo los pagos diferidos en contratos nuevos. Los contratos ya firmados — incluido el de Ohtani — no se tocarían. La liga también propone un tope salarial de 245.3 millones de dólares y un piso de 171.2 millones para 2027.
El sindicato rechazó la propuesta casi de inmediato. Bruce Meyer, director ejecutivo interino de la MLBPA desde que Tony Clark renunció al inicio del Spring Training de 2026, ha dejado claro que el objetivo de la unión es ‘preservar y mejorar el sistema de mercado del béisbol’. Para el sindicato, restringir los diferidos es otra forma de ponerle techo a lo que un jugador puede ganar — y lo equiparan con la discusión del tope salarial, que han llamado ‘colusión institucionalizada’.
El problema de fondo es que ambas partes tienen razón en algo. Los dueños de mercados pequeños ven los diferidos como una ventaja estructural que no pueden replicar. Los jugadores los ven como una herramienta legítima para maximizar el valor de sus contratos sin que la liga les ponga el límite. Y ese choque de visiones es exactamente lo que hace que este punto sea, según analistas y periodistas especializados, uno de los dos nudos más difíciles del proceso — junto con el tope salarial.
Qué pasa si no hay acuerdo antes del 1 de diciembre
El CBA actual vence a las 11:59 p.m. del 1 de diciembre de 2026. Sin acuerdo, lo más probable es un cierre patronal (lockout). El último, en 2021-22, duró 99 días y se resolvió antes de que se perdieran juegos de temporada regular. Este proceso se considera más complicado: los dos lados arrancan más lejos el uno del otro, y los diferidos son apenas una pieza de una negociación que también incluye el tope salarial, el piso, la agencia libre y el salario mínimo.
MLB propone subir el salario mínimo de 780,000 a un millón de dólares en 2027 para jugadores con al menos dos años de servicio — un aumento del 28% que el sindicato no rechaza en principio, pero que no alcanza para compensar lo que perdería si se aprueba el tope. Con la temporada regular terminando y sin señales de acuerdo cercano, la amenaza sobre el béisbol de 2027 es real, aunque no inevitable.

