Cuando ves el top 5 de carreras anotadas en la Liga Americana, algo salta de inmediato: cuatro de los cinco líderes tienen raíces cubanas. Randy Arozarena va al frente con 109, Miguel Vargas suma 102, Yordan Álvarez llega a 101 y Zach Neto completa el cuarteto con 100. No es un equipo, no es una academia: son cuatro organizaciones distintas, cuatro historias distintas, y la misma bandera cosechando en las Mayores.
El ranking que nadie esperaba ver junto
Arozarena en Seattle, Vargas en Chicago, Álvarez en Houston, Neto en Los Ángeles. Cuatro franquicias separadas por miles de kilómetros. El único hilo que los conecta es la herencia cubana — y en este momento, también la cima de una de las estadísticas más limpias del béisbol: las carreras anotadas no mienten, porque para anotar primero tienes que llegar a base y luego que alguien te traiga a casa.
El único no-cubano del top 5 es Zach Neto, shortstop de los Angelinos que con 100 carreras se coló entre cuatro apellidos de la isla. Eso dice tanto del nivel de Neto como del nivel colectivo de los cubanos que lo rodean en la lista.
Cuatro trayectorias, un mismo patrón
Cada uno llegó a las Mayores por una ruta diferente. Arozarena defectó de Cuba y debutó como jugador de academia; su OPS+ en lo que va de 2026 lo mantiene como uno de los peloteros más completos de la AL. Yordan Álvarez es, desde hace varios años, el bateador más temido de Houston — su OPS consistentemente por encima de 160 en temporadas recientes lo ubica entre los mejores de la era moderna, es decir, más del 60% mejor que el bateador promedio de la liga. Miguel Vargas ha encontrado en Chicago el espacio que no tuvo en Los Ángeles, y los números lo respaldan.
Lo que tienen en común no es la academia ni el equipo: es una cultura beisbolera que en Cuba lleva generaciones produciéndose a fuego lento. La diáspora cubana en MLB no es nueva, pero rara vez se había concentrado así en el tope de un ranking individual a tan pocas semanas del cierre de temporada regular.
Y no hablamos de un stat de nicho. Las carreras anotadas son la moneda más vieja del béisbol — la unidad mínima del juego. Liderar esa lista, aunque sea por un momento, es una señal de que estás en todas partes: en el lineup, en las bases, en el marcador.
Por qué importa a esta altura de la temporada
Estamos a días del cierre de la temporada regular 2026. Estos números ya son, en la práctica, casi definitivos. Arozarena con 109 carreras necesitaría una catástrofe para caer del liderato; Vargas, Álvarez y Neto pelean el tercer lugar en un margen de dos carreras.
Para una audiencia que sigue a sus peloteros partido a partido, este ranking es también un recordatorio de algo que el béisbol cubano ya sabía desde los tiempos de Tony Oliva, Bert Campaneris y Luis Tiant: la isla exporta béisbol como pocos lugares en el mundo. Que en 2026 cuatro jugadores de herencia cubana aparezcan juntos en el top 5 de la AL no es un accidente — es la cosecha de décadas de un juego que en Cuba no para nunca.
Con los playoffs a la vuelta de la esquina, al menos dos de estos cuatro estarán en la postemporada. Arozarena con Seattle y Álvarez con Houston llegan calientes. Los números ya están ahí; lo que viene ahora es verlos en octubre.
Notas relacionadas
- ¿Están malinterpretando todos a Guerrero Jr.? Tal vez no supo explicarse, y algo hay de cierto en lo que dice
- ¡CABALLO! Pujols a los 42 años y en su temporada de retiro tenía más OPS que Caminero hoy
- 31 millones al año, 40 jonrones, todos los juegos jugados y 108 empujadas: Pete Alonso ha desquitado cada dolar de su contrato con Baltimore

