Randy Johnson acumuló 4,875 ponches en 21 temporadas y aterrorizó a los mejores bateadores del mundo. Pero el 19 de septiembre de 2003, en Miller Park, fue él quien le pegó a la pelota — y la mandó a las gradas. El Big Unit, con 40 años y 9 días de edad, conectó el primero y único jonrón de toda su carrera en las Grandes Ligas frente al lanzador Doug Davis, de los Brewers de Milwaukee. No había vuelto a hacerlo antes. Tampoco lo haría después.
El día en que el pitcher más intimidante de su era agarró el bat en serio
Johnson era bateador de por vida con promedio de.128. En términos prácticos, eso quiere decir que casi nunca le pegaba a nada: en más de dos décadas en las mayores, su trabajo frente al plato era básicamente sobrevivir el turno y regresar al dugout. Por eso el jonrón del 19 de septiembre no solo es raro — es casi una broma del béisbol que decidió volverse real.
El contexto hace el momento todavía más absurdo. En 2003, Johnson apenas lanzó 18 aperturas por una lesión en la rodilla derecha que lo llevó al quirófano; terminó la temporada con marca de 6-8 y ERA de 4.26, los peores números de su carrera en mucho tiempo. Era un año para olvidar. Y en medio de ese año para olvidar, con el cuerpo en construcción y 40 años encima, sacó la bola del parque.
Un récord de edad que duró más de una década
Cuando Johnson conectó el jonrón, se convirtió en el jugador de mayor edad en pegar su primer cuadrangular en la historia de la MLB: 40 años y 9 días. El récord aguantó más de trece años, hasta que Bartolo Colón lo superó el 12 de mayo de 2016, conectando su primer jonrón a casi 43 años — otro lanzador, otra historia que el béisbol guardó para sus mejores momentos de humor.
Que dos lanzadores hayan roto ese récord entre sí dice algo sobre el béisbol: a veces los tipos que menos se supone que deben batear son los que escriben los capítulos más raros del libro. Johnson, eso sí, tenía una ventaja sobre la mayoría: medía 2.08 metros (6 pies 10 pulgadas) y cuando conectaba algo sólido, la física trabajaba a su favor.
El año siguiente, en 2004, Johnson haría otra cosa que nadie esperaba de alguien de 40 años: lanzó un juego perfecto contra los Braves de Atlanta el 18 de mayo, convirtiéndose en el lanzador de mayor edad en lograr esa hazaña. El jonrón fue el preludio de uno de los capítulos más extraños de una carrera ya de por sí extraordinaria.
Por qué este jonrón sigue vivo 23 años después
La carrera de Randy Johnson como lanzador no necesita del jonrón para justificarse: 303 victorias, WAR de 104.3 (que se traduce en más de 100 victorias de valor acumulado por encima de un reemplazante), cinco premios Cy Young, la Serie Mundial de 2001 con Arizona y el Salón de la Fama en 2015 con el 97.3% de los votos en la primera boleta. Es uno de los diez mejores lanzadores en la historia del juego.
Pero el jonrón tiene algo que los 4,875 ponches no tienen: sorpresa total. Nadie que haya visto a Johnson batear en su carrera esperaba que eso pasara alguna vez. Y cuando pasó — en un año de lesiones, a los 40 años, frente a un lanzador de los Brewers en Milwaukee — quedó como la jugada más improbable de una de las carreras más dominantes de la era moderna.
Eso es lo que hace que el clip siga circulando en redes 23 años después del día en que el Big Unit se convirtió, por un turno al bate, en bateador.

