El 22 de septiembre de 1927 nació en Norristown, Pennsylvania, el hombre que definiría para siempre lo que significa ser un Dodger. Tommy Lasorda cumpliría hoy 99 años, y el Salón de la Fama lo recordó con los números que resumen su vida en el dugout: 1,599 victorias, dos Series Mundiales y cuatro banderines de la Liga Nacional en 20 temporadas consecutivas al frente de Los Ángeles. No hubo otro manager como él — no por los títulos, sino por la forma en que se convirtió en sinónimo de una franquicia entera.
Veinte temporadas, un solo equipo, ocho décadas de Dodger Blue
Lasorda dirigió a los Dodgers de Los Ángeles desde el 29 de septiembre de 1976 hasta su retiro en 1996. Esas 20 temporadas consecutivas con un solo equipo lo colocan en compañía de solo tres managers en la historia de MLB: Connie Mack, John McGraw y Walter Alston. No es un club al que se entre con facilidad.
Su récord final fue de 1,599 victorias y 1,439 derrotas — un porcentaje de.526 que, sumado a los títulos, lo llevó directo a Cooperstown en 1997, elegido por el Comité de Veteranos. Fue el 14.º manager en entrar al Salón de la Fama y el 52.º Dodger.
Dentro de ese palmarés hay un dato que se cuenta poco: sus 16 victorias en 30 juegos de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fueron las más de cualquier manager al momento de su retiro. Y fue el primer manager de la Liga Nacional en ganar banderines en sus primeras dos temporadas al frente de un equipo, en 1977 y 1978. Arrancar así y sostenerse por dos décadas no es suerte — es sistema.
1981, Valenzuela y el anillo que unió a los Dodgers con el béisbol latino
De sus dos Series Mundiales, la de 1981 tiene un peso especial para los fans hispanohablantes. Ese año, un joven lanzador zurdo de Sonora llamado Fernando Valenzuela desató la ‘Fernandomania’ y llevó a los Dodgers hasta el título frente a los Yankees de Nueva York. Lasorda fue el manager que confió en Valenzuela desde el primer día, y esa decisión cambió la relación entre el béisbol y la comunidad latina en Estados Unidos para siempre.
El segundo anillo llegó en 1988, en otra serie improbable: los Dodgers derrotaron a los Athletics de Oakland en cinco juegos, con Kirk Gibson y su jonrón en el noveno como imagen eterna. Lasorda no solo ganó ese año — construyó la narrativa de que sus equipos nunca estaban muertos hasta el último out.
Fuera del béisbol profesional, su legado se extendió al ámbito internacional: en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, dirigió al equipo de Estados Unidos a la medalla de oro, derrotando a Cuba 4–0 en la final. Para un hombre que vivió el béisbol como religión, llevar ese trofeo a casa fue el cierre natural de una carrera sin espacios vacíos.
El número 2 colgado y una carretera con su nombre
Los Dodgers retiraron su número 2. Fullerton, California — donde Lasorda murió el 7 de enero de 2021 a los 93 años — y la ciudad italiana de Tollo declararon el 22 de septiembre como ‘Tommy Lasorda Day’. En 2023 se inauguró formalmente la ‘Tommy Lasorda Memorial Highway’ en Fullerton. No son homenajes menores: son la medida concreta de lo que deja un hombre que pasó más de ocho décadas dentro de una sola organización, desde sus días como lanzador con los Brooklyn Dodgers en 1954 hasta su rol como asesor especial del propietario Mark Walter, presente incluso en el Juego 6 de la Serie Mundial 2020 cuando Los Ángeles ganó su primer título desde 1988.
Hoy cumpliría 99. El Salón de la Fama lo recuerda con una foto y una cifra. Los fans que lo vieron en el dugout lo recuerdan de otra forma: el manager que nunca dejó de creer que sangrar azul Dodger era suficiente razón para ganar.
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