Los Chicago White Sox terminaron 2024 con 121 derrotas, el peor récord de la era moderna del béisbol. Dos años después, al 30 de julio de 2026, lideran la División Central de la Liga Americana con 57 victorias y 51 derrotas. Un tuit viral lo resumió mejor que cualquier análisis largo: el resto de la MLB dice que no entiende cómo los White Sox son tan buenos, y la imagen que acompaña ese tuit dice todo lo que hace falta decir.
El contexto que hace tan improbable este momento
Para entender por qué el tuit pegó tan fuerte hay que recordar lo que fue ese trienio negro en el South Side. En 2023, los White Sox perdieron 101 juegos. En 2024, cayeron a un récord de 41-121 —superando las 120 derrotas de los Mets de 1962 para convertirse en el equipo con más derrotas de la era moderna—. En 2025, con Will Venable ya como manager, terminaron 60-102. Tres temporadas, 324 derrotas.
Ese contexto convierte el récord actual en algo difícil de procesar con frialdad. Los White Sox entraron al receso del Juego de Estrellas 2026 empatados en primer lugar con marca de 50-45. En el mismo punto de 2025 estaban 32-65. La diferencia entre ambas temporadas, partido a partido, es de 18 victorias. Y desde el 17 de abril de 2026, su récord de 44-32 es el segundo mejor de toda la liga en ese lapso.
Los nombres detrás del giro
La narrativa fácil sería hablar de un golpe de chequera en el offseason. No es el caso: los White Sox gastaron apenas 13.45 millones de dólares en cinco agentes libres tras la catástrofe de 2024. El giro viene de otra parte.
Colson Montgomery, campocorto de 24 años elegido en el draft de 2021, acumula 24 home runs y 57 RBI en su primera temporada completa en las Mayores. Miguel Vargas, tercera base cubano de 26 años adquirido de los Dodgers, tiene OPS de.837 con barrel rate de 15.0% y un aumento de 3.4 mph en bat speed respecto a la temporada anterior —el mayor salto entre jugadores calificados de la liga—. Davis Martin, el abridor más consistente del staff, llegó al receso del Juego de Estrellas como tercero en la AL en WAR entre lanzadores (3.1), con proyección de terminar la temporada en 18-6 y ERA de 3.00.
El japonés Munetaka Murakami aportó potencia al lineup antes de lesionarse el 29 de mayo —los White Sox son el único equipo de MLB con tres bateadores de 20+ HR a mitad de temporada—, pero el equipo no se detuvo sin él. Desde esa fecha, Chicago siguió ganando. Ese detalle dice mucho sobre la profundidad de este roster.
En casa, los números son aún más contundentes: 31-17 al receso, con un parcial de 27-9 en sus últimos 36 juegos como locales. El diferencial de carreras es +35, segundo mejor de la Liga Americana.
¿Qué tan real es esta contención?
La pregunta vale la pena hacerla sin tapujos: ¿es sostenible? Los Guardians de Cleveland siguen en la pelea y la división no está cerrada. Declarar campeones a los White Sox en julio sería apresurado —y falso—. Pero los indicadores apuntan a que este no es un arranque de temporada que se desinfla: el diferencial de carreras positivo, el rendimiento en casa y la producción de un roster joven con margen de mejora son señales de consistencia, no de suerte.
Will Venable, el manager que llegó el 31 de octubre de 2024 para gestionar lo que parecía otra temporada de reconstrucción silenciosa, ha construido algo que Chicago no tenía desde hace tiempo: un equipo que compite todos los días. A falta de dos meses de temporada regular, los White Sox tienen la oportunidad de cerrar el arco narrativo más improbable del béisbol moderno: de peor equipo de la historia a título divisional en 24 meses.
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