Spencer Strider llegó a 2023 como el pitcher más dominante de las Grandes Ligas: líder en victorias (20) y ponches (281), con una ERA de 3.86 en 186.2 innings. Hoy está en el 60-day IL de los Bravos de Atlanta con inflamación en el codo derecho, y Mark Bowman de MLB.com ya lanzó la pregunta que nadie en Atlanta quiere escuchar: aunque regrese, ¿debería regresar como abridor?
La línea de tiempo de un codo que no descansa
El historial de Strider con el codo derecho es largo y complicado. En 2019, mientras pitcheaba en Clemson, pasó por una cirugía Tommy John. Cinco años después, en abril de 2024, una esquirla ósea dañó el UCL — el mismo ligamento reparado antes — y el Dr. Keith Meister le realizó un procedimiento de abrazadera interna. La temporada completa 2024 se fue en nueve entradas.
La vuelta en 2025 fue decepcionante en números: 7 victorias, 14 derrotas, ERA de 4.45, WHIP de 1.40 y 131 ponches en 125.1 innings en 23 aperturas. Lejos del Strider que en 2022 y 2023 combinó una ERA de 3.36 y una tasa de ponche del 37.4%. Este año arrancó con una distensión del oblicuo izquierdo en los entrenamientos de primavera (23 de marzo), regresó el 3 de mayo contra los Rockies de Colorado, y el 12 de junio salió de un juego contra los Mets de Nueva York con incomodidad en el codo. Cuatro días después: 60-day IL.
Una resonancia magnética descartó daño ligamentoso — solo inflamación — pero el Dr. Meister ordenó cuatro semanas de reposo total antes de una segunda resonancia y, recién entonces, evaluar si puede reiniciar un programa de lanzamientos. El regreso más optimista es finales de agosto. El más realista, principios de septiembre.
¿Abridor o relevista? La pregunta que vale $75 millones
Strider tiene contrato con los Bravos hasta 2028 con una opción de equipo para 2029 — seis años y $75 millones firmados en 2023. Eso convierte cada decisión sobre su rol en algo con implicaciones financieras y de roster que van mucho más allá de una temporada.
Bowman no lo afirma como decisión tomada; plantea la pregunta. Pero el antecedente existe: Baseball America señaló, incluso antes de su debut en MLB, que Strider ‘proyecta mejor como relevista’ por su historial de lesiones. Un rol en el bullpen reduciría su conteo de lanzamientos, bajaría el estrés sobre el codo reparado dos veces y potencialmente alargaría su carrera. El costo: dejaría de ser una pieza central de la rotación y su valor como as del staff quedaría redefinido.
Los Bravos llegaban a mediados de junio liderando la División Este de la NL con récord de 46-25, pero con la rotación ya afectada por la ausencia de Spencer Schwellenbach. Strider fuera hasta septiembre — o en un rol reducido de bullpen — es un problema real para la recta final de la temporada regular.
Lo que dicen los números sobre un Strider de bullpen
En su regreso de 2026, antes de la lesión de mayo, Strider alcanzó 98.1 mph en sus aperturas de ligas menores y ponchó a 18 bateadores en 12.2 innings de rehabilitación. La velo no desapareció. En MLB tiene marca de por vida de 42-25, ERA de 3.74 y 666 ponches.
Un relevista con esos números de ponche y esa velocidad en el codo sería, en papel, un arma de alto impacto en los últimos tres innings. Pero los Bravos firmaron a Strider para ser el tipo que abre los playoffs, no para cerrar el sexto inning de un juego de agosto. La diferencia entre esos dos perfiles se mide en millones de dólares de salario, en decisiones de rotación para 2027 y en cómo los Bravos arman el equipo alrededor de él. Por ahora, la respuesta oficial no existe. El siguiente paso es esa resonancia magnética después del reposo de cuatro semanas.

